sábado, 18 de abril de 2020

Para la tristeza, serenidad



A medida que el número de muertos por la epidemia va aumentando y se va extendiendo por el mundo, mis ganas de publicar menguan.

Necesito cada vez más interiorizar, darme cuenta de donde estoy y pensar con claridad hacia donde quiero ir.




Porque esto no es una guerra, es una enfermedad.


Y nos ataca donde más lo necesitamos, no dejándonos respirar.



Si nos falta el aire nos falta la vida.


Por eso no quiero hablar de lucha, sino de curaciones, de cuidados, de las cosas que nos hacen sentir bien.


Las más cercanas, las que tenemos en casa: las ventanas que inundan de luz las habitaciones, los ordenadores que nos permiten acercarnos al mundo, el teléfono que nos trae voces amigas y cariño en forma de palabras.


No hace falta salir, no es necesario llenarnos de cosas o irnos corriendo a comprar, para darnos cuenta de que a diario se nos regala el don de la vida.


Y aunque estemos tristes, porque la situación es terrible, no por eso debemos dejar de apreciar que somos afortunados y disfrutar de lo que nos rodea


Fotos: Marqueza (con la tablet )

6 comentarios:

  1. Hola Curra, acabo de llegar a casa, trabajamos en el hospital de 8 a 20 h. días alternos, aunque estemos tristes, existe esperanza, hoy habia 20 pacientes menos infectados, el jueves en mi hospital eran 102 y hoy 83, por eso digo que cada día que pasa aumenta la esperanza. Un abrazo

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    1. Mil gracias, eres un sol. Desde luego esperanza debemos conservarla siempre. Máxime cuando hay tantas personas que cumplen con su deber y mucho más allá, parece que la cosa va mejorando poco a poco.
      No es el curso de la epidemia lo que me pone triste, ni tampoco el confinamiento que lo llevo bastante bien. Pero tengo la sensación de que el ambiente es una especie de encierro benévolo del que saldremos como si tal cosa. Hay mucha gente pasándolo mal y no parece que a la mayoría le importe.
      También hay que tener en cuenta que el día que escribí la entrada no había sido capaz de hablar con mi padre y me descorazona verlo al pobre tan desvalido, ayer logré contactar y lo encontré tranquilo, así que lo veo todo mucho mejor.
      Mil gracias y un abrazo

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  2. Pués sí , somos afortunados y por éso tenemos que dar Gracias a Dios, o a quien sea...
    Los geranios están regular, pero mira que bonitas flores está echando!
    Besitosss Guapetona

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    1. Los pobres geranios no acaban de tirar adelante, en Oviedo estaban imponentes, pero las jardineras de Gijón les sientan más bien mal, como estos días las mimo más que de costumbre mejoran un poco
      Y desde luego yo doy gracias a Dios a todas horas, son muchas las cosas que hacen que el encierro sea muy llevadero , si no fuera por mis mayores que no puedo ver, iría todo sobre ruedas

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  3. Debe ser muy grato asomarse por esa ventana y tener a la vista una plaza con árboles , y no precisamente otro edificio enfrente cómo es muy común, hoy por hoy ponerse a pensar en lo que si podemos disfrutar y no en lo que no tenemos, creo que nos hace los días más llevaderos, y pensar que nada es para siempre.
    Querida Curra,un abrazo grande

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  4. Pues sí, Pina, mucho más agradable que ver solo un edificio, en condiciones normales suele tener niños y personas mayores sentados en los bancos o jugando, pero con el confinamiento solo se ven de vez en cuando a personas paseando perros y da un poco de tristeza.
    Como parece que empieza a hablarse de abrir un poco y sobre todo de menos contagios y menos muertos, parece que resulta más fácil animarse.
    Un abrazo

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