miércoles, 30 de enero de 2019

Perla


Nunca fui demasiado amante de los animales y jamás tuve uno de compañía.




Pero por aquello de que si naciste para martillo del cielo te caen los clavos, cuando tomamos posesión de nuestra casina en el pueblo los perros del vecino decidieron adoptarnos.



Según llegábamos, ya en el coche, Perla, que era la que estaba suelta, aparecía como un obús a darnos la bienvenida.



Y desde lejos, sus compañeros atados ladraban sin parar para dejarnos claro que estaban  más que dispuestos a hacernos carantoñas y todo tipo de gracias a cambio de caricias y de lo que cayera.



Tanta efusividad bien merecía un poco de atención y en la compra para el fin de semana solía ir algún que otro paquete de salchichas.



Nos llevamos un disgusto mayúsculo, cuando a Balto, el enorme samoyedo blanco, lo mató un lobo.



Apareció una mañana en el río con señales de haber tenido una pelea y desangrado.



Y hace  poco, volvimos a tener otro, aun mayor cuando nos enteramos que a Perla, la había pillado un coche.



No es que nos cogiera de sorpresa, porque no había forma de separarla de la carretera y cada vez que nos marchábamos seguía al coche a galope tendido el tramo que podía.



Su dueño, pensó en atarla para evitar que se escapara, pero siempre había estado suelta y no había forma de que quedara tranquila, así que optó por resignarse.



No cabe duda, de que libre y a su aire, disfrutó de la vida a más no poder.



Era amiga de todos los perros del pueblo y se paseaba por las “caleyas” como si fueran de su propiedad.



En cuanto nos instalábamos, se repartía entre nuestra casa y la suya no perdía de vista ninguno de nuestros movimientos por si salíamos de paseo, para acoplarse.



Se apuntaba a todos nuestros recorridos y si la hubiéramos dejado, se hubiera subido al coche y nos habría acompañado donde quiera que fuéramos.



Ese afán de aventura le permitió divertirse y hacerse amiga de cuantos visitaban el pueblo.


Y suponemos que su atracción desmedida por los tractores acabó con ella, porque se debió meter bajo las ruedas de uno.



Le gustaba posar para las fotos y en las de hoy aparece, me pareció un bonito recuerdo dedicarle esta entrada y hoy es ella la protagonista




Fotos: Julián Herrero.

Abrigo: Massimo Dutti.
Pantalón: Zara man.
Jersey: Zara.
Zapatos: Zara ( Tienen muchos años)
Bolso: Aliexpress. 
Boina: Vintage.
Pendientes: Pedro y Alejandra Álvarez (Oviedo)
Pañuelo: De mi colección. 

2 comentarios:

  1. Curra, pero qué guapa saliste en estas fotografías , tu look me encanta , la combinación de colores , la boina , todo .
    Qué triste lo sucedido a Perla , recuerdo un post con Balto y Perla , ambos jugueteaban con ustedes en Teverga felices de la vida, es increíble , pero algunos perros se ganan nuestro aprecio,resultan ser tan buenos compañeros y tan nobles, por algo dicen que el perro es el mejor amigo del hombre .
    T e mando un abrazo , saludos a Julián .

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  2. Perfect !!!!!!!!!!!!!!! These different shades of green and white and burgundy - IN LOVE !!!!!!!!!!!!!!!!!! Kisses - Margot :) )))

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