lunes, 30 de abril de 2018

Con la lengua fuera.



Siempre me admiraron esas mujeres que son capaces de hacer las cosas sin aparente esfuerzo.


Que tienen aspecto descansado y relajado y que sonríen sin parar.


Es cierto que no es fácil encontrarlas y que da la impresión de que son más bien un invento de las revistas y los manuales de autoayuda.


Pero “haber haylas” que diría aquél.


Porque yo conozco algunas. Y me muero de ganas de aprender de ellas.


Pero por más que lo intento me quedo por el camino siempre.


Supongo que es cuestión de concentración y de prioridades.


Porque a mí todo me apetece y todo me encanta, con lo cual me puedo distraer con el vuelo de una mosca.


De todas formas he ido aprendiendo y en algunas cosas estoy encantada.


He aprendido a no dramatizar y a no pensar en lo que se puede torcer, porque muchas veces no se tuerce nada.


También he decidido dejar de luchar contra las cosas inevitables, es una pérdida de tiempo y de energía-


Y en temas más relacionados con el blog, me he pasado a la ropa más cómoda.


Pantalones amplios, y ligeros; zapatos que se pueden llevar el día entero, abrigos que lo mismo sirven para ir a la compra que para una reunión formal.Camisetas básicas. 


Desde luego no es lo más favorecedor, pero con un poco de esfuerzo y combinando colores y complementos, la cosa no queda tan mal.


 Y en esta época del año que tan pronto hace frio como calor, recurrir a las capas superpuestas y los colores básicos, siempre es un acierto  





Fotos : Julián Herrero 


Pantalón: Zara Aquí
Camiseta: Zara Similar aquí
Abrigo: Zara Similar Aquí
Zapatos; Zara Invierno 2016
Pañuelo: Tienda local 
Gafas: Tienda local 
Bolso: Ali Express

martes, 24 de abril de 2018

Pero... ¿Cuándo me hice mayor?





Pero ¿Cuándo me hice mayor?


Es una pregunta que últimamente no dejo de repetirme.


Tengo la sensación de que hace nada todavía era joven, de que tenía casi toda la vida por delante.


Y de pronto me convertí en una señora mayor.


No se trata sólo de que tenga 59 años y de que se me noten.


Es que de pronto, mis amigas se están convirtiendo en abuelas, mis sobrinas empiezan a estar en edad de casarse y este fin de semana me sorprendió la primera comunión de la nieta de uno de mis primos.


Y yo todavía tengo muchas ganas de hacer cosas, muchas ilusiones por cumplir.


Me niego a dejarlas a un lado porque la edad se acerque cada día un poco más a los sesenta.


Es verdad que la mayoría de esas cosas por hacer son tranquilas y relajadas, pero es que yo nunca fui de meterme en complicaciones.


Quizá por eso me preocupa menos la moda, y me gusta la ropa más sencilla.



Con la excusa de mi tobillo recompuesto, me pongo menos tacones y me calzo las deportivas en cuanto la ocasión lo permite 


En los últimos meses me encontré más de una vez con la impresión de que  seguir con el blog había dejado de tener sentido.


Pero hace poco me llegó un comentario a una entrada de hace tiempo. Se trataba de alguien cercano a mi edad que se lamentaba de que hubiera dejado de publicar porque le apetecía ver lo que proponía para el verano.


Y decidí que aunque sea de forma irregular y a salto de mata – porque la edad tiene sus privilegios- podía retomar el blog.   Y aquí me tenéis de nuevo. 
Porque como dicen algunas la vida empieza a los 60, lo de antes es un ensayo.


Fotos: Julián Herrero.

Ropa y zapatos: Zara.
Bolso y gafas: Ali Express