lunes, 24 de diciembre de 2018

¡Feliz Navidad 2018!



Un año más llega la Navidad, haciendo felices a todos los que disfrutamos celebrando el Amor y la Vida.


Es tiempo para disfrutar, para acordarnos y, si podemos, reunirnos con los nuestros.


Tal como escribía a mis amigos en la felicitación que les mandé: en mi casa estos días saben a dulces, los adornos se prodigan y el cariño se nota en las mil felicitaciones que recibimos.


Desde aquí, quiero mandar a todos los que seguís : El Capricho de Marqueza, un abrazo grande y mis mejores deseos de prosperidad y alegría


¡Feliz Navidad !


Fotos: Julián Herrero 

Conjunto:Mango 

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Locuras brillantes de invierno: ¡Vivan las lentejuelas!




   -  ¿Te has vuelto loca, Curra?
   - ¿Loca? ¿Por qué?



    Mi yo sensato y la loca desorejada que hay en mí, discuten acaloradas y no logran ponerse de acuerdo.


         ¿No pensarás salir en el blog así vestida?

 -      ¿Te das cuenta de que vas a cumplir 60 años en nada? ¿Qué fue de tu sensatez?.



-     Las voces parecen de lo más alteradas y cada una se empeña en convencer a la otra de su postura.


 Vamos a ver. ¿Por qué no voy a poder salir en el blog vestida de   fiesta?
  Pues porque ya no estás en edad.


Reconozco que mi yo sensato tiene toda la razón y miro las fotos con ojo crítico. Pero esta vez no voy a hacerle caso.


No sé si es porque acabo de ver la exposición de Tamara Lempicka y al ver sus mujeres divertidas, sofisticadas y elegantes, me ha apetecido jugar a ser una.


O si será esa necesidad imperiosa de despedirnos de algo que nos entra cuando vemos que lo vamos a perder.


La cuestión es que me puesto un vestido Charleston y me he colocado delante del árbol y el Nacimiento, para posar en plan diva.


Tengo ganas de divertirme, de jugar, de estrenar, de brillar y de reírme.


Navidad es un momento propicio para eso.


En esta época volvemos a ser niños, a dejarnos ir un poco y a soñar con metas que hasta ahora nunca logramos alcanzar.


Por eso, entre tanta lentejuela y a golpe de flash, brindo por la libertad, por las mujeres y por la vida.


Chin, chin: Por, que nada, ni nadie nos arrebate la sonrisa, ni las ganas de vivir. 
Por, que seamos capaces de  de crear algo nuevo que nos haga aun mejores.







Fotos: Julián Herrero

Vestido: Zara Aquí
Zapatos: Zara. Aquí
Collar y pendientes: Joyería Valeriano Gijón.
Clutch: Uterqüe Similar aquí



lunes, 10 de diciembre de 2018

Jersey de invierno.



Siempre me han encantado los jerséis de invierno.


Especialmente los que tienen motivos más o menos inspirados en la nieve.


No sé si es porque los llevo usando desde que tenía uso de razón.


O porque los asocio a momentos de diversión.


Pero el caso es que me encantan.


Me recuerdo de muy pequeña con unos grises con motivos en granate que nos había tejido mi tía Lola.


Y que mi hermana y yo, llevábamos a juego en los días fríos.


Era la época en que el uniforme del colegio era obligatorio.


Y cambiar aquellos pichis y luego las faldas de tablas por unos pantalones cómodos y unos jerséis calientes, era toda una novedad.


Por aquella época los anoraks se reservaban para la nieve y las excursiones.


Con lo que bajo el abrigo, un jersey gordo, no sólo era necesario, sino casi imprescindible.


Lo de sumar capas a la hora de vestirse, por moderno que parezca, está inventado desde hace mucho.


Y con estos otoños que tenemos que tardan tanto en ser fríos que casi no llegan, los jerséis abrigados vienen al pelo.


El de estas fotografías es del año pasado, pero es este año cuando le estoy sacando el jugo.


Con pantalones holgados me resulta de lo más cómodo y con tanto colorín me alegra la vista en cuanto lo tengo delante.



El tractor del vecino no es amarillo, pero sirve para jugar a los contrastes

Fotos: Julián Herrero


Pantalón: Zara ( similar Aquí)
Jersey: Zara (invierno 2018)  Similar Aquí
Zapatos: Zara ( Tienen muchos años)
Gafas: Mango( También son de hace años)
Bufanda: Tienda local 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Gabardina y pañuelo para jugar con el viento



Si algo caracteriza a Gijón, es el viento.


Dependiendo de los sitios varía desde una ligera brisa a toda una corriente que no te deja un pelo en su sitio.


En la calle donde vivía Julián antes de casarnos, siempre soplaba un “ virujo” de mucho cuidado.


Y cada vez que vamos a la Providencia, tengo la sensación de que voy a salir volando.


Al principio, me parecía algo incómodo, e incluso molesto.


Yo, acostumbrada a ir de punta en blanco y con mi pelo recién peinado, luchaba a brazo partido para mantenerlo en su sitio.


Hasta que a fuerza de encontrarme una y otra vez con que soplaba el aire, terminé por aceptarlo y ahora me gusta.


Es verdad que cuando azota con fuerza, casi ni puedes respirar.


Y que por regla general suele ir acompañado de un “fresquete” nada apetecible.


Pero si decides aliarte con él, en vez de plantarle batalla, puedes disfrutar de lo lindo.


Es agradable hincarte con fuerza en la tierra y dejar que las ráfagas te sacudan.


Al menos, a mí me gusta esa sensación de ser más fuerte que los elementos y de sentirme enraizada.


Y no digo nada si además, como en las fotos de hoy, llevo un pañuelo que se pliega y se despliega en torno a mí, convirtiéndome en una especie de mascarón de proa.


Disfruto como una niña y me dejo llevar cerrando los ojos.


Aficiones extrañas que van surgiendo con los años y cosas inexplicables que animan y dan sentido a los días.


Fotos: Julián Herrero.

Gabardina: Stradivarius ( De la temporada pasada)
Jersey:Cadenas (vintage)
Pantalón: Zara ( verano 2018)
Zapatos: Zara (verano 2018)
Bolso: Ali Express.
Pañuelo: Tienda local. 


lunes, 26 de noviembre de 2018

Amarillo sobre negro



Si me hubiera visto  antes de ponerme la bufanda, mi madre habría dicho que parecía una cucaracha.


Y además, lo creería


No hace tantos años lo de vestirse de negro de arriba abajo era algo reservado a los lutos y a las viudas.


Resultaba habitual ver mujeres muy mayores, sobre todo en los pueblos, que no concebían ponerse ropa que no fuera negra.


Pañuelos atados a la barbilla, medias muy tupidas, un vestido estilo saco y una chaqueta de punto gordo encima, era una de las variantes.


Y la otra, un poco menos fúnebre, consistía en una especie de túnica, a veces con tablas y otras lisa, de manga larga y que admitía la posibilidad de no llevar medias o llevarlas color carne.


Con semejantes imágenes, entiendo que a las mujeres de su generación lo de vestir de negro les pareciera terrible.


Pero desde hace años, lo de parecerse a las protagonistas de la casa de Bernarda Alba, no se nos pasa por la cabeza y la versión negro integral nos resulta la mar de atractiva.


Yo, casi siempre la rompo con algo de color y ahora que las bufandas gigantes están tan de moda,  me he apuntado a usarlas.


Me encanta la sensación de sentirme envuelta en su suavidad. Y me divierte jugar con ellas y colocarlas de todas las formas posibles.


Hasta los pies, dando vueltas alrededor del cuello, a un lado… 


Las posibilidades son muchas y la idea de  pasarlo bien con el atuendo que llevo, siempre me resulta atractiva.


 Porque con la ropa pasa como con la vida. Por negras que estén las cosas y por complicada que sea una situación.


Casi siempre cabe la posibilidad de poner un toque de color  y un poco de animación.



En este caso el bolso, los zapatos ayudan a la bufanda a crear un estilo desenfadado, pero sin perder la sofisticación.


 Porque no me diréis que los lazos de los zapatos, no son un exceso manifiesto.


Siempre que me los pongo procuro tener cuidado porque como me pise uno voy de narices contra el suelo.



Fotos: Julián Herrero



Pantalón: Zara Aquí
Jersey: Zara.Similar Aquí
Zapatos: Zara.Similares Aquí
Bolso: Zara Similar Aquí
Pendientes: Zara.
.Anorak: Primark.
Bufanda: Primark