domingo, 19 de marzo de 2017

Falda de Charol


No llegué a vestir de Courrèges.


A pesar de que en los años de su mayor auge yo era una adolescente, e incluso una jovencita, en esa época todavía era mi madre quien compraba mi ropa.


No es que yo no pudiera opinar, pero ella siempre se encargaba de que mis gustos coincidieran más o menos con los suyos.


Yo creo que le gustaba la nueva moda, pero los precios del francés, todavía distaban mucho de ser los habituales y ni se le pasó por la cabeza gastarse un dineral por una prenda de plástico.


Así que sus modelos se quedaron impresos en mi memoria como algo deseable, pero fuera de mi alcance.


Recuerdo que una de mis primas de Madrid se había comprado un conjunto y yo la admiraba y la envidiaba a la vez.


En mi subconsciente quedaba la idea de su mensaje  “Ya no caminamos por la vida. Vamos corriendo, bailando. Conduces un coche, coges un avión. Tu ropa debe ser capaz de moverse también”


Por eso cuando este año volvió con fuerza el charol me fui de cabeza a comprarme algo de ese material.


Y casi sin darme cuenta creé un conjunto con reminiscencias de esa época, pero adaptado a mis años.


En granate y crudo que no son nada de esa época.



Y con un largo que tampoco se parece nada a los de Monsieur Courrèges.


Pero es que han pasado muchos años de la moda espacial y aunque haya cosas que despiertan recuerdos, me parece importante vivir con ganas el aquí y el ahora


Fotos: Julián Herrero-


Falda: Zara (Rebajas)
Chaqueta: Zara (Rebajas)
Zapatos; Zara (Rebajas)
Camisa: Zara ( tiene mil años)
Bolso: Blanco (Verano 2016)







domingo, 12 de marzo de 2017

Sudadera y abrigo clásico juntos apuntándome a la tendencia del momento



Es sábado por la tarde, ya casi rozando la noche.


Tal como habían pronosticado los meteorólogos, las temperaturas que ayer nos hicieron pensar que estábamos en pleno verano, cayeron casi quince grados con una mezcla de viento y frío que anima a quedarse en casa.


Radio clásica de fondo, en el programa del Fantasma de la ópera, inunda la habitación con la retransmisión de la Traviata desde el Metropolitan de Nueva York.


Y mientras Julián pasa las fotos que hicimos hace unas horas al ordenador, yo escribo el texto que las acompañará.


El escenario  de las imágenes, os sonará conocido porque es una zona que nos gusta mucho.


Es lo que fue la sede del antiguo INTRA. Creada allá por el mes de abril de 1948, al calor de la construcción de la Universidad Laboral, era un centro de formación para agricultores y ganaderos.



Tenía establos, cochiqueras, almacenes, un secadero y ocho enormes silos para almacenar los cultivos de la zona colindante donde se desarrollaban los trabajos de los estudiantes.


No sé el tiempo que duró la escuela, llamada granja agronómica, pero sí que con el tiempo y los cambios de la economía las instalaciones fueron dedicándose a otras cosas.


Hasta que en el 2010 el Ayuntamiento de Gijón en un acuerdo con el Principado de Asturias, decidió dedicar toda esa zona a empresas tecnológicas y empezó su remodelación.


Se trató de mantener en lo esencial el aspecto exterior de las dependencias, pero dotándolas de un aspecto más moderno y actual.


Posiblemente lo más llamativo resulta la construcción dedicada a los silos que manteniendo las torres de almacenamiento, acristaló el resto de zonas.


Mi atuendo rojo, que el viento mueve sin parar destaca sobre el fondo blanco de los edificios.


La combinación de abrigo de corte diplomático, pantalón recto  en tejido adamascado, y un bolso de mano, podría representar el clasicismo más absoluto, si los detalles no pusieran el punto de modernidad.



Casi monocolor, zapatos de tacón ancho, gafas y pendientes enormes, y  el contraste marcado por  una sudadera deportiva que saca la capucha por fuera del cuello.


Me gusta el resultado, me da la sensación de que va bien para una primavera que, mucho me temo que, va a ser fresca.



Fotos: Julián Herrero.

Abrigo: Zara ( Tiene varios años)
Pantalón: Trovada Aquí
Zapatos: Zara (Invierno 2016-2017)
Sudadera: Zara.Aquí
Bolso: Ali Express.
Pendientes: Zara (Primavera 2016)
Broche: Pedro y Alejandra Álvarez 

jueves, 2 de marzo de 2017

Beige y negro en un estilo clásico



En Oviedo tenemos un parque, justo en pleno centro de la Ciudad, que se llama el Campo de San Francisco.


Aunque los ovetenses lo llamemos el Campo, su verdadero nombre viene de su relación con los franciscanos que lo habían recibido como donación en el Siglo XIII por parte de Fernán Alonso, Canónigo de la Colegiata de Teverga.