martes, 18 de julio de 2017

Abrigo - kimono



Recuerdo mis veranos de pequeña, con mis hermanos y mis primas.


Excursiones, merendolas, tardes de parchís o de cartas, risas, juegos, lecturas… había tiempo para todo.



Los días de lluvia en que había que encerrarse en casa,  una de las  diversiones favoritas de las niñas, era la de organizar fiestas de sociedad.


Cogíamos los vestidos antiguos de mi madre y mis tías que nos llegaban hasta los pies y nos los poníamos a guisa de disfraz. 


Nos mirábamos y remirábamos en el espejo del armario viejo del desván y nos sentíamos las más sofisticadas sobre la capa de la tierra.


Como era lógico la variedad no era grande y había que repartirse los modelos.


El más deseado era sin duda el blanco de seda con que mi madre su puso de largo.


Nos arrastraba y pesaba una barbaridad, pero lo encontrábamos tan majestuoso que había que hacer turnos para que todas pudiéramos sentirnos princesas de cuento.



El contrapunto lo ponía un kimono de seda negra bordado en azulón que a ninguna nos apetecía.


No sé qué habrá sido de él, supongo que de tanto jugar, habrá terminado por romperse y es una pena porque estaría de plena moda. Y seguro que ahora lo encontraría bonito.


Este año parece que si no tienes un abrigo kimono para los días frescos, no vas a la moda.


Yo no terminaba de animarme a comprar uno, pero a finales de junio cuando en Zara sacaron el que llevo en esta entrada, me decidí.


Me encanta su colorido y la fuerza del estampado tropical.


Me gusta como queda con pantalón largo debajo, pero también con un vestido corto y ceñido, o con unas bermudas no demasiado largas que permitan jugar con las aberturas laterales, e incluso con bañador en plan modelo de revista.


Y disfruto cuando el viento se dedica a jugar con él acercándolo y alejándolo. 



Me resulta tan agradable y divertido que estoy deseando que las temperaturas bajen para poder ponerlo en cuanto puedo.

Fotos: Julián Herrero.


Kimono: Zara. Aquí
Pantalón. Zara.Aquí
Camisola: Sfera.Rebajas verano 2017
Sandalias: Stradivarius. Rebajas verano 2017
Bolso: Parfois. (tiene mil años)

viernes, 7 de julio de 2017

Zapatos de mujer fatal



Hay zapatos y zapatos.


Hay zapatos para caminar, para estar cómoda y con los que  te parece que puedes llegar al fin del mundo



Y otros que son para ti misma, para sentirte bien, para verte guapa y lucir, sin más.



Yo los llamo zapatos de mujer fatal, porque cada vez que me los pongo, tengo la impresión de que me transformo.



Es como si al subirme en unos tacones, poco menos que imposibles, pudiera mirar desde arriba.



El simple hecho de alargar las piernas, me vuelve irresistible, arrebatadora y poderosa.



Puede que tenga que ver con que obligan a dar pasos pequeños y controlados.


El caso es que me gusta tener siempre alguno de este tipo, aunque me los ponga poco, que lo de “dominatrix” no me acaba de convencer.


 Pero en casa y delante de un espejo o de la cámara, son la solución perfecta para esos días en que necesito subir la autoestima.



Fotos: Julián Herrero.

Zapatos dorados: Zara ( verano 2015)
Zapatos color: Zara Aquí