jueves, 25 de mayo de 2017

Este verano los días buenos se visten de rojo


Hay días en que  te sientes bien, a gusto contigo misma, cómoda en tu propia piel.



Días en los que te das cuenta de que estás en dónde quieres estar y no necesitas más paisaje que el que te rodea.



Días en que te reconcilias con todas las cosas que no te gustan, en que te olvidas de lo malo y te llenas de optimismo.



Días en los que notas que los años te han sentado bien.



En los que eres consciente de tus arrugas, de los kilos que se han ido sumando a tu figura y de las canas que escondes bajo una buena capa de tinte.



Días en que no sólo no te importan, sino que los miras con cariño, porque forman parte de ti y reflejan tu historia.



Días en que te das cuenta de que parte de tus sueños se han hecho realidad…



…Y los otros, los  que quedaron por el camino, han sido sustituidos por planes que llenan de ilusión el futuro.



Días en los que miro a la cámara y veo el reflejo de los años que llevamos juntos.



Días en los que me gusta coquetear y saber que las mil imágenes que  salgan de los disparos, dirán cosas sabidas, pero no por eso menos agradables.



Días en los que la ropa que me pongo es lo de menos porque, incluso escondida debajo del sombrero, mi mirada sonríe



Días en los que lo mismo puedo ser un gondolero que la heredera directa de aquella niña que llevaba mandilones de rayas y jugaba en el patio del colegio.



Días en los que pienso que todavía quedan muchas cosas por hacer y por vivir.


Días en los que tener este blog es una alegría más, un motivo para disfrutar, para hacer cosas a medias.



Días para recordar y volver a mirar cuando las cosas no parecen tan fáciles  

 Fotos: Julián Herrero 

Camisa: Zara Aquí
Pantalón: Sfera El Corte Inglés Aquí
Zapatos: Zara.Aquí
Sombrero: Stradivarius.Similar aquí
Bolsa: Regalo Revista 


martes, 16 de mayo de 2017

Descanso y planes, con rayas azul marino y blanco en un conjunto de primavera



La semana pasada estuvimos en Teverga. Aprovechando que Julián tenía vacaciones y yo no trabajaba nos fuimos a tomar posesión de nuestra nueva casa.


Realmente no se trata ni de una casa nueva, ni de que no fuera mía antes. Es la casa de mi familia y hace años que mis tías me la donaron formalmente, pero cuando lo hicieron se reservaron el usufructo.


Y por eso, desde entonces, cada vez que tocaba una cosa o movía algún detalle decorativo, una de ellas se encargaba de recordarme que todavía estaban vivas y que aquella era su casa.


Me tocaba cuidarla, abrirla, airearla y fue en ella donde me caí y rompí el tobillo, pero no me dejaban hacer nada sino era bajo su dirección.


El último verano no fui la única en romperse allí la crisma, mi tía Lola también había caído y se rompió la muñeca, con lo que sus vacaciones caseras, disfrutando de sus dominios se fueron al traste.


Desde entonces han decidido que ya era hora de pasarme el testigo de cuidar de la casa y sus tradiciones. Y en vista del buen tiempo nos fuimos para allá.


El campo me entusiasma y la sensación de estar en contacto con mis raíces me llena de vitalidad con lo cual en ella me siento llena de optimismo.


Confieso que lo de las tareas domésticas no me suele gustar nada, pero allí tengo la sensación de estar haciendo algo mucho más importante que quitar el polvo o fregar.


Cuidar de la casa, tratar de sacarle brillo y devolverle un esplendor que hace años se perdió, me parece un reto.


Quiero volver a darle vida, recuperar el tiempo en que las visitas eran tan normales, que el día que faltaban nos parecía extraño.


Quiero hacer de esa casa un hogar, un sitio que sea para mí, pero también para toda mi gente.


Quizá porque cada día necesitamos más un espacio tranquilo donde poder comunicarnos, donde arreglar el mundo en torno a un café o una sobremesa, donde el tiempo no sea un lujo, sino algo habitual.


Quizá porque me doy cuenta de que las cosas que de verdad valen están más relacionadas con las personas que con las cosas, voy a seguir cuidando de mi casa


En un ambiente a mitad de camino entre lo campestre y lo cuidado, lo sencillo y lo sofisticado, lo urbano y lo rural. ¿Verdad que suena bien?


Fotos: Julian Herrero y Marqueza 

Sombrero: Mango (Verano 2016)
Pantalón: Zara (Otoño 2017)
Camiseta: Zara (Tiene mil años)
Zapatos: Zara (También tienen mil años)
Anillo y pulsera: Ali Express



viernes, 5 de mayo de 2017

Camisa azul de Trovada. Moda española para mujer





¿Y si en vez de querer ser la más moderna, me conformo con ir bien vestida?


Esta fue la pregunta que me hice cuando preparaba la combinación para la blusa que me había mandado desde Valencia Mª Luisa Ortí de parte de Trovada.


Tenía tantas posibilidades que me costaba decidirme.


Porque podía ponerla con un vaquero super moderno y unos zapatos de salón de tacón bajo.



También combinaría perfectamente con un pantalón tipo “boy friend” en blanco y unos salones altos.


Y con esos dibujos en gris, encajaría a la perfección con mi pantalón plateado de cintura alta y cinturón de la misma tela.


O con una falda recta  a media pierna y unas zapatillas de esparto con lazadas.


Eran todas opciones muy de tendencia, que es lo que normalmente busco para las fotos del blog.


Pero esta vez, lo que quería destacar no era tanto el conjunto como la calidad de la blusa.


La ropa de Trovada tiene el sello de las cosas hechas en España y más que llamar la atención por su modernidad, ponen el acento en que siente bien y en que sirva para mujeres diferentes de las modelos de pasarela.


Por eso me decanté por un modelo más bien clásico.


Pantalón estrecho y zapato bajo para dejarle el protagonismo a la camisa.


Complementos de los mismos tonos y un poco de brillo en los pies para añadir un toque divertido.


Ropa normal para días normales, de esa que lo mismo te sirve para ir a hacer la compra, que para llevar a trabajar en un día no muy formal.


Manga larga que en primavera viene bien.


Y contraste entre el blanco del pantalón y el azul grisáceo de la camisa.




Fotos: Julián Herrero.

Camisa:  Trovada 
Pantalón: Zara.  Aquí
Zapatos: Zara. Invierno 2017 
Bolso: Salvador Bachiller
Collar: Sfera.