miércoles, 30 de abril de 2014

Renovarse o morir


Un día me doy cuenta de que mi vida ha cambiado. De que,  casi sin notarlo, he ido modificando pequeñas rutinas, sustituyendo unas cosas por otras y aprendiendo a funcionar de otra manera.


Me paro a pensar  y comprendo que se han unido muchos factores.


Los años han cambiado mi perspectiva y las mismas cosas que antes veía de una forma, ahora tienen nuevos matices y ya no son tan rotundas.


La sociedad que me rodea también ha ido cambiando. Ahora propone y adopta modelos antes desconocidos y en muchos casos impensables.  Los encuentro tan naturales que ni siquiera se me ocurre cuestionarlos.


En el trabajo, tampoco sigue todo igual, los compañeros más jóvenes aportan aire fresco y las nuevas tecnologías se imponen.


La economía, los negocios, el ocio… todo ha ido evolucionando al tiempo que yo lo hacía.


Hasta la fisonomía de la ciudad y los rostros con que tropiezo a diario tienen otro aspecto.



Así que decido que esos cambios tienen reflejarse en mi ropa.


Por eso cojo mi traje pantalón de raya diplomática, ese que, en distintas versiones, me ha ido acompañando desde que empecé mi vida laboral, y decido actualizarlo.


Cambio mi clásica blusa de seda por una camisa amplia de algodón. La pongo por fuera, la abluso, le planto un cinturón moderno y ya parece otro.


Abandono por un día mis adorados salones y me calzo unas deportivas azul turquesa.


Me cuelgo la mochila nueva.



Y cuando me miro al espejo me doy cuenta de que sigo siendo la misma de siempre, pero más moderna. Le sonrío a esa nueva imagen y salgo a la calle dispuesta a disfrutar


Me voy de mercadillo, me mezclo con la gente, me pruebo un montón de collares, bajo la atenta mirada de mi sobrina Carmen y me digo a mí misma aquello de renovarse o morir





Fotos: Carmen F.Márquez.



Traje pantalón: Zara ( de la temporada pasada)
Camisa: Zara.aquí
Deportivas: Shana.
Gafas: Zara.similares, aqui
Mochila: Parfois.aquí

lunes, 28 de abril de 2014

Katiuskas rojas

Colocada frente al espejo pongo y quito ropa para construir el conjunto de hoy.




La prenda estrella es el abrigo étnico, pero tiene unas tonalidades un poco apagadas y quiero darle un aspecto algo más primaveral.




Desecho el pantalón, tengo día de falda.
 Y, a pesar de que amaneció lluvioso y con niebla, al final el sol se animó a salir y como el caracol quiero sacar las "patucas" en lugar de los cuernos.



La temperatura es aun fría.
El aire, que sopla a ráfagas, amenaza con traernos de nuevo la lluvia y por si acaso me pongo mis katiuskas rojas.


Sé que tengo un cierto aire zascandil y que las rodillas no son mi fuerte, con lo que lo más prudente hubiera sido poner medias.



Pero realmente todas esa irregularidades que asoman por debajo de la bota, no son más que heridas de guerra. 
Y mis buenas llantinas me costaron cada vez que, patosa como yo sola, me caía sobre el asfalto de las avenidas del parque.


Aunque cada caída era una tragedia, cada cura con Mercromina terminaba por ser un trofeo que exhibía ante las compañeras en una competición por ver quien tenía la postilla mayor y a quien le había dolido más.


Luego, a pesar de las riñas maternas, que me ponía verde cada vez que me " pescaba", el siguiente paso iniciaba el proceso de levantar la costra.


Nunca tenía la suficiente paciencia para dejar que se secara del todo y se cayera.
Con lo que mis rodillas se convirtieron en una sucesión de pozos y bultos que se mantienen hasta hoy.


Pero lo cierto es que no me importa enseñarlas.
Prefiero llevar las botas sin medias.
 Me gusta el aire informal y juguetón que me dan.


Es un poco como si recuperara aquellas ganas de jugar y de superar todos los obstáculos.


 Ahora, como entonces, siento que no necesito ser la mejor, ni hacer nada extraordinario


Y me paseo feliz por unas escaleras que me han visto crecer y que si tuvieran alma, me recordarían con mi muñeca "Dulcita"jugando a las mamás.





Fotos: Julián Herrero.


Abrigo: Zara ( De las rebajas del verano pasado)
Jersey: Zara (También del año pasado)
Bolso: Zara (Rebajas)
Falda: El Corte Inglés.
Katiuskas: Carolina Boix.
Collar: Stallion (Gijón)

jueves, 24 de abril de 2014

#Inside Out, la fashion revolución.





Los creadores de la plataforma  desde Inglaterra y los de la de Slow Fashion España en nuestro país, lanzaron el reto de crear un día de la revolución en memoria del incendio y derrumbamiento de un edificio en Bangladesh el 24 de abril del año pasado.





Orsola de Castro explica el Fashion Revolution Day como el inicio de "un proceso de descubrimiento que dé a conocer el hecho de que comprar una prenda es solo el último paso de un largo viaje que involucra a cientos de personas: la fuerza de trabajo invisible detrás de la ropa que usamos".




Y desde España nos invitan a que cuestionemos quien hizo nuestra ropa.




En twiter, en facebbok, en Instagram han aparecido multitud de fotografías con prendas del revés en las que se podía ver la etiqueta y que se redirigían a los organizadores




Se supone que no es más que un símbolo, un grano de arena en este proceso en el que todos estamos de alguna manera metidos y en el que los que se llevan la peor parte son los trabajadores que apenas reciben un salario miserable.




En su blog de Hola Fashion “ Tu look habla” Lourdes Delgado explica que: “Como consumidores, no sabemos quién hace nuestra ropa, ni coste real de las cosas que compramos. La cadena de suministro de la industria textil es tan compleja que perdemos de vista quien hace nuestra ropa y esto está costando vidas.”





Yo he querido unirme de alguna manera a ese movimiento.




Me parece bueno recordar que los muertos en aquel trágico accidente fueron más de 1.100 personas que trataban de ganarse la vida cosiendo, para lo que llamamos el primer mundo, prendas baratas.




A todos nos gusta que nuestras prendas sean lo más bonitas posibles y que no nos cuesten un dineral, pero hay una parte de la estética que tiene que ir unida a la ética para poder ser bonita de verdad.




Ahora, apenas se escucha, pero cuando yo tenía pocos años, recuerdo muchas veces la expresión: Eso no se hace
Y cuando preguntaba el por qué me decían:
Porque está feo.




Esta feo que los que nos beneficiamos de una parte del sacrificio de los trabajadores de los países en vías de desarrollo, nos olvidemos de que sus condiciones no son las mejores.




Y por eso, gestos como éste, en que se llama la atención sobre las grandes beneficiadas por la explotación de esos trabajadores. Las que de verdad son  capaces de influir en su postura. Para obligarlas a presionar a los fabricantes y mejorar las condiciones de producción, me parecen importantes.





Quizá sea sólo un grano de arena, quizá ni siquiera sirva más que para ser un símbolo.





Pero he querido arrimar un poco el hombro a esa campaña porque en esta aldea global en que vivimos, lo que les pasa a unos acaba por afectarnos a todos




Fotos: Julián Herrero.



Abrigo: Elogy ( El Corte Inglés, de hace años)
Pantalón: Zara aquí
Jersey: Zara aquí
Zapatos: Blanco.
Collar: Mercadillo.
Bolso: Vintage 

miércoles, 23 de abril de 2014

En abril, sol ...o lluvias mil


Tiempo de primavera.
Inestable, cambiante, imprevisible.





En Oviedo pasamos del calor al frío y del frío al calor en cuestión de minutos.




El lunes me fui, a mediodía, con mi cámara al hombro.
La mañana estaba un poco indecisa, pero el sol salía  entre las nubes y caminé en busca de imágenes que me llamaran la atención.




Bajaba por la calle Gil de Jaz, una de las más comerciales de la ciudad, y me encontré con estas dos abuelas.
El título no les viene de la edad, sino del hecho de no dejar de hablar, orgullosas, de la nieta de una de ellas, periodista por más señas.




Estaban tan divertidas con la idea de salir en un blog, que incluso pasaron por encima del hecho de no haber ido aún a la peluquería, recién llegada de París, y con sus bolsas en la mano.




Me encantaron sus zapatos, estilo Roger Vivier, y, signo inequívoco, de que los años no son un impedimento cuando la coquetería sigue viva.




Más adelante, me llamó la atención esta chica que llevaba un enorme sobre.
Zapatos planos, falda recta, colores sobrios, pero derrochando estilo con su forma de colocar el chal.





Gabardinas por todas partes.
Algunas claras y  de hechura sencilla, pero con la suficiente fuerza como para levantar todo un conjunto.




Otras, tipo parka, en el verde militar de la temporada, que por Oviedo sigue reinando en este mes de abril.

Con lentejuelas en las mangas, acompañado por un precioso bolso de Gucci y bajo la mirada asombrada de la hija de la protagonista de la foto.






O en versión más simple, adornado por el estilo singular de un sombrero bien llevado y una sonrisa capaz de iluminar la calle Uría.





La lluvia se empeñó en aguarme la fiesta y desde los arcos veía las calles que rodean el Reconquista vestirse de charol, mientras las banderas tristonas se negaban a ondear.






Y el martes volvió a salir el sol.

Algunas se animaron a celebrarlo sacando a pasear su mascota, de beige de pies a cabeza y con una simpatía y un garbo que me conquistaron.





Otras salieron también de paseo, pero desde la comodidad de su descapotable




Y por último, hubo quien se animó con un delicioso helado de los Italianos que parecía hacer juego con su precioso bolso de M. Kors y su conjunto en blanco y negro.





La primavera sigue avanzando y yo me animo con las fotos.


Como se suele decir en los blogs: Espero que os gusten