domingo, 29 de diciembre de 2013

Año nuevo


Como 2013 no ha sido un año especialmente bueno, terminarlo me parece estupendo.






Tengo la sensación de que al acabarlo, todas las cosas que no salieron como esperaba: Los disgustos, las malas noticias, los problemas y las complicaciones, se quedarán relegados al olvido.






Y por eso quiero acoger el 2014 bailando.







A los sones del más maravilloso de los valses, o mejor de todas las preciosidades que se recrean año tras año en el Concierto de Año Nuevo.







No puedo ir a la Musikverein de Viena, ni escuchar en directo a Baremboin.





Ya me gustaría…




Pero me permito el lujo de escuchar los de otros años y me dejo ir llevada por los sones deliciosos.





Arrullada por las notas de los Strauss, bailo y bailo. 






La gasa de seda de mi vestido se mueve con mis pasos, acompañando con su suave tejido, en un vaivén delicioso.







Y yo me sonrío.







Pienso en todas las cosas que nos van a ir bien








En todos los proyectos que vamos a sacar adelante.






En las posibilidades que se van a abrir.







Un año entero por estrenar, 365 días para sacarles jugo, para emprender aventuras, para descubrir cosas nuevas.






Es como un regalo que no quiero dejar pasar. Un mundo de oportunidades que quiero aprovechar.





Deseos para mí, para los que me rodean, para el blog, para todos vosotros…







Un 2014 que nos llene de alegría, de optimismo y de fuerza para hacer realidad nuestros sueños.







¿Verdad que entre todos podemos hacerlo posible?
Un abrazo inmenso y un FELIZ, MUY FELIZ 2014


Fotos: Julián Herrero.


Vestido : Zara  (Tiene varios años)
Abrigo de la India: Mercadillo.
Zapatos: Zara.
Bolso fiesta: Uterqüe. 
Pendientes: Dayaday.
Resto de bisutería: Tiendas locales



jueves, 26 de diciembre de 2013

Mezclas imposibles


El pasarse la vida mirando revistas y blogs, hace que termines por ver como lo más normal del mundo lo que se mueve por esos ambientes.





La idea de mezclar, de juntar prendas que no tienen nada que ver entre sí, de romper con lo que siempre se vio como normal, ahora se llama arriesgar y parece el “ non plus ultra”




Pero luego en la calle no se termina de ver con normalidad y a veces te pasa como a mí un día de estos de atrás.





Hacía un frío tremendo y me había colocado además del gorro que llevo puesto en esta entrada, un echarpe enorme a modo de bufanda.




Yo me encontraba ideal, moderna, con un toque divertido y al mismo tiempo seriecita porque iba a trabajar.






Pero según estoy esperando el ascensor, oigo detrás de mí, una voz conocida que dice:





-¿Dónde dejaste los skys?




No pude evitar el ponerme a reír como una loca.
Me pareció divertido y simpático.




Lo que yo encontraba el colmo del estilo, para uno de mis compañeros, no era más que una especie de disfraz para resguardarme del frío.





El comentario me dio qué pensar y me prometí, no volver a hacer experimentos  con ropa en el ámbito laboral





Pero como  la idea me seguía gustando, en uno de los últimos fines de semana que estuvimos en Teverga, me volví a poner otra versión similar, esta vez con botas incluidas.






¿Verdad que no está mal esta mezcla de marinero y esquiador?







Fotos: Julián Herrero.


Abrigo: Uterqüe.
Jersey: Sfera.
Pantalón: Primark.
Botas: Benetton.
Gorro: Primark.
Bolso y foulard: DayaDay 

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad




Lunes 23 de diciembre de 2013. Son cerca de las seis de la tarde y después de contestar los comentarios del blog he apagado el ordenador y he encendido las velas que componen el adorno de navidad en el cuarto de estar.






Hasta mí llega el suave olor a flor de azahar del perfume de una de ellas. Envuelta en su aroma me dejo llevar por la calidez de vuestro cariño en forma de comentarios, de visitas, de menciones en vuestros rincones  y me siento feliz.
Se me ocurre una forma bonita de felicitaros las fiestas.  Pero no quiero moverme, no quiero romper la magia de este momento especial en que os siento tan presentes. Y la dejo pasar…






Todos vosotros habéis llenado este año, semana tras semana de momentos de felicidad, de simpatía, de cercanía y de ánimo.

Con una excusa tan superficial como la moda, hemos ido construyendo un pequeño rincón donde refugiarnos de las tormentas de fuera.




El blog se ha ido llenando de nombres, en muchos casos de caras, de palabras que acompañan y  aportan vivencias, ideas o consejos.





Por eso quiero celebrar con vosotros también la Navidad, el triunfo de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal,  de la fuerza de lo sencillo, de todas las cosas que nos hacen felices sobre los problemas y el desánimo.






Que vuestros mejores deseos se hagan realidad y que el nuevo año que pronto comenzaremos vuelva a llenarse de risas y momentos de dicha.





Para todos ¡Feliz Navidad!

Fotos mías de las decoración de mi casa 

    

domingo, 22 de diciembre de 2013

Tradiciones




Parece que empezábamos el año hace nada, que nos llenábamos de nuevos proyectos y de ilusiones para un 2013 que acabábamos de estrenar y volvemos a estar en Navidad de nuevo.




Yo, que siempre fui una incondicional de estas fiestas, este año las afronto un tanto desorientada y con poca gana.
Me cuesta impregnarme de ese espíritu navideño que nos invita a bucear en nuestro interior para sacar lo mejor que tenemos y compartirlo con los que nos rodean.




Posiblemente sea  cansancio, posiblemente mis hormonas desarregladas, que me despiertan unas cuantas veces cada noche, me jueguen además la mala pasada de ponerme un tanto triste.





Y como no estoy por la labor de dejar que unas simples hormonas me amarguen la vida, pensé que mejor que sentarme a lamer mis heridas me ponía a funcionar y he empezado a cumplir con varias de las tradiciones ovetenses.




La primera el viernes, que fui con Julián a la Catedral a escuchar el Mesías.

A pesar de que llegamos con media hora de adelanto, nos tuvimos que conformar con un sitio detrás de una columna. 

Estaba abarrotada porque cada día somos más los que decidimos unirnos al resto de europeos que cantan a la Navidad y además, la OSPA y el Coro de la Fundación Príncipe de Asturias nunca defraudan.



 Este año dirigía Aarón Zapico y también intervenían los miembros de su grupo Forma Antiqua con instrumentos antiguos y resultó un poco diferente. 

Eché de menos que la propina fuera Noche de Paz como otras veces, es como el pistoletazo de salida de las Fiestas y un villancico que me encanta. 




En Oviedo, antes, hasta lo tocaba el carillón del reloj de la Caja de Ahorros en Navidad, pero parece que últimamente lo están ignorando y me disgusta que se hayan saltado esa tradición porque era francamente bonita.




 También hice la preceptiva cola en Diego Verdú para conseguir el turrón- es tan rico que todos lo queremos comprar allí- y a pesar de que toca esperar casi siempre encuentras alguien conocido con quien charlar un rato.





Y esta mañana cumplí con una de mis tradiciones particulares.

 Acompañé las coronas de adviento que, por fin, tienen sus cuatro velas encendidas, con el resto de la decoración: 

Nacimiento, Niño Jesús, ángeles,  bolas y más bolas y en el balcón que da al patio flores de Pascua bien rojas.





Me gusta decorar cuando la Navidad ya está encima y dejar que el Adviento sea un tiempo de preparación y de espera . 






La comida con los compañeros, la amiga invisible, las compras... 
 Una tradición tras otra me voy metiendo en ambiente.






Todavía tengo que ir a trabajar  porque no pedí días y por eso os enseño este traje que es la última versión de mi uniforme laboral. Serio y formal como corresponde al caso, pero cómodo y de moda que no está reñido. Un traje que  el martes, junto con los papeles, dejará paso al delantal  y los fogones.  y como quien no quiere la cosa estaremos en Nochebuena.



Fotos: Julián Herrero. Salvo la de la corona que la hice yo.



Collar: Feria de Muestras de Asturias.
Ropa y zapatos: Zara 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Una mujer madura





Cuando Julián me mandó las fotos de esta entrada me entusiasmé casi al instante.




Fue como reencontrarme con la imagen que yo tengo de mí misma.



Con mis arrugas, mi piel ajada, el gesto de cansancio al natural





Pero también con esas ganas de vivir, de soñar, de bailar y de sonreír que siempre he considerado mías y muy mías.





Me ha gustado ese aspecto de los años cuarenta, con la falda plisada, el largo recatado, el pelo recogido.




























Cargada de joyas-  ya quisiera, bisutería y gracias – pero a la vez sencilla.




Diciendo sin palabras que estoy contenta en mi propia piel, que me gustan mis años, que estoy orgullosa de haber llegado a la madurez.




El violín- que no sé tocar- el pisapapeles en forma de diamante gigantesco, la cartera…




Cosas diferentes que ocupan mis manos y las convierten en algo mágico.


































Siempre me han gustado las manos de las personas, y siempre me gustó usar las mías para acompañar la expresión.




































Y junto a esas manos ocupadas, un cuerpo que no deja de moverse en una especie de baile dulce y cadencioso que acompaña a la música.




Fotos que ilustran un rato delicioso, que enseñan como soy cuando me dejo llevar, cuando recupero a la niña que nunca deja de ser Antoñita la Fantástica y me meto en mis sueños.




Porque me gusta soñar y ahora que estamos en vísperas de Navidad, parece casi obligado.







 Fotos: Julián Herrero

Falda: Zara.
Zapatos: Zara.
Collar: Zara.
Cuerpo: Stradivarius.