martes, 26 de noviembre de 2013

Peña Sobia



Peña Sobia estaba furiosa.

Acostumbrada a ser el centro de todas las miradas.
Ella, la imensa mole, la planicie, la roca, no llevaba bien que el bosque de al lado tuviera la insolencia de aparecer cada día luciendo un color nuevo.





Lo cierto es que pecaba un poco de chulo, mostrando y luciendo casi toda la paleta de colorido.


Que si un ocre maravilloso, que si un marrón con tintes de caramelo claro, que si un bermellón radiante….






Vamos, se decía la Peña, casi sofocada con los calores inusitados de este otoño tan extraño…
Que en vez de verdes o amarillos, con algún que otro rojo, oigo hablar de hojas y creo que estoy ante un comentarista taurino.





Porque menudo pisto que se da: 
De grana y oro. Nazareno y plata. Tabaco, verde oliva, sangre de toro, gualda….


Tengo que hacer algo.





Y aquel sábado de noviembre, el tiempo vino en su ayuda. 

La noche anterior dejó que las temperaturas bajaran y transformó la intensa lluvia en una tormenta de nieve.




Peña Sobia recuperó su prestigio, coronada de blanco y contrastando con un cielo de un azul intenso, todos nos paramos de nuevo a mirarla.






Sabíamos que ese blanco precioso, nos obligaría a abrigarnos y que en cuanto se fuera la luz nos tendríamos que acercar al calor de la chimenea...





Pero a ella le daba igual y con su lenguaje sin palabras nos recordó que  ver de nuevo la nieve siempre es un espectáculo maravilloso





Fotos Julián Herrero.



sábado, 23 de noviembre de 2013

Otoño


Parece que este año el otoño ha pasado a la velocidad del rayo.



Septiembre y octubre fueron más una prolongación del verano que verdaderos meses de otoño y en noviembre el frío se ha instalado de golpe y porrazo con lo que estamos en pleno invierno, con independencia de las fechas.



Pero hace dos semanas más o menos, la naturaleza nos regaló unos días otoñales preciosos.





Temperaturas agradables, colores de mil gamas, hojas repartidas por el suelo formando una alfombra blanda y crujiente....




Pasear en las horas de luz era una verdadera delicia.
Nos parábamos de vez en cuando para dejarnos empapar por el espectáculo de la naturaleza en plena efervescencia.




Los bosques de mil colores, el cielo limpio y con una atmósfera que sólo se disfruta en esta época del año, las castañas sembrando los caminos de erizos llenos de pinchos y frutos brillantes...





Los robles a medias de perder la hoja, jugando a enseñarnos sus escalas de color



Y cuando se pone el sol, la chimenea con sus llamas danzantes y su calor especial.
Me encanta sentarme frente a ella, tiene algo que me relaja y me hipnotiza.


Troncos que se van consumiendo, abrazados por la luz bailarina de colores vivos y llameantes.
Más tarde brasas incandescentes de un rojo intenso y brillante



Todo un espectáculo de luz, color y calor al alcance de mi mano, que yo misma creo y transformo.
Un pequeño milagro que observo sentada, con ropa cómoda y un poco mimetizada con lo que dejé fuera.





Posiblemente ya no nos quitemos los abrigos hasta la primavera, pero mientras tanto os dejo con las imágenes de la única semana de otoño




Fotos: Julián Herrero.


Vestido y Chaqueta: Zara.
Botas camperas: Zapatería local.
Cuello de piel: Herencia.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Tengo una muñeca vestida de azul



Tengo una muñeca vestida de azul,
Con su camisita y su canesú…






Cuando vi este chaquetón de ese azul pálido tan infantil, en seguida me apeteció comprarlo.





Los colores suaves me encantan, me traen reminiscencias de mis años de niñez.






Me imagino, saltando, brincando, jugando, despreocupada, en el patio del colegio, rodeada de otras niñas.





Y me olvido de todo lo demás.






Es una especie de permiso para dejar a un lado las preocupaciones.





Porque es cierto que los cincuenta y tantos son una edad estupenda en el sentido de que tienes la madurez suficiente para tener las ideas claras y los ánimos para emprender todavía muchas cosas.





Pero es raro el día en el que no aparece un pequeño o gran problema que hay que solucionar.





Y nos volvemos “apagafuegos” organizando, animando, arreglando…





En el trabajo, en casa, con la familia…






Se supone que tenemos la experiencia, la serenidad y la sabiduría suficientes y allá vamos.






Por eso, vestida de azul, con zapatos y jersey de colegiala
Aprovecho para dar un  paseo el fin de semana, rodeada por la naturaleza. 




Desde ahí, me permito sonreír y asomarme de nuevo al tiempo en que lo único que tenía que pensar era en estudiar y divertirme.






Fotos: Julián Herrero.

Chaquetón:Stradivarius.
Falda y Zapatos: Zara.
Jersey: Primark.
Bufanda: Mercadillo-
Bolso: Tienda local.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mujeres, colonias y bolsos


Rubias las dos, guapas las dos, con un aire ingenuo y casi angelical, da lo mismo que anuncien colonia que bolsos.

 Casi nos apetece comprar cualquier cosa que ofrezcan






¿Se parecen? Yo diría que sí.
Casi me entran ganas de escribir una historia sobre dos hermanas.





Una decidida, arriesgada que le dice sí, a la vida y todo lo bueno que le puede llegar.





Y la otra más conservadora, agarrada a su bolso maravilloso, como si tuviera miedo de que alguien viniera a quitárselo, como si tuviera prisa y se hubiera colocado de cualquier manera la chaqueta por encima de los hombros.



Pero las dos seguras de sí mismas, convencidas de su belleza. Dispuestas a enseñarnos a las demás mujeres ese secreto tremendo de su “chic”.


Un “chic” que habla a la vez de ingenuidad y sensualidad, que insinúa  más que dice y que desprende tal encanto que resulta irresistible.




Al menos a mí me lo parece.

 Fotos: Luis Vuitton, Armani

viernes, 15 de noviembre de 2013

Inauguramos temporada invernal



El fin de semana pasado, hicimos caso omiso de los avisos agoreros de Maldonado y demás “hombres del tiempo” y a pesar de los vaticinios de lluvia y frío, cogimos el coche y nos fuimos a Teverga.





Vernos salir de casa, haciendo verdaderos jeribeques para mantener el equilibrio y sostener todos los paquetes que llevamos, estoy segura de que es una de las diversiones de mis vecinos.





Julián aparca lo más cerca posible de la puerta y llama por el interfono. Yo abro la puerta y empiezo a sacar bolsas





La de la comida. 

Por Dios, que no se me olvide nada que la tienda más cercana está a tres kilómetros.

Son solo dos días, pero como la casa queda cerrada hay que llevar provisiones para desayuno, comida y cena.





Las cámaras. La mía va sola, pero Julián tuvo que comprar una mochila especial porque entre lo que pesa la suya y los objetivos no había forma de arreglarse.





Otra bolsa con la ropa de caminar que entre botas, forros, pantalones cómodos y chubasquero, nunca es pequeña.





Frascos de cristal para la vecina que hace un dulce muy rico y nos regala siempre con lo que en lugar de que los recicle la empresa municipal, me uno al estilo campestre.






CD de música que apenas teníamos en el pueblo y las tardes en invierno son muy largas.





Otra bolsa añadida que siempre aparece la típica cosa que te da pena tirar y decides guardar en la casa del pueblo por si acaso.






Y esta vez una bolsa de viaje grande con la ropa para las fotos.






Vamos que los de Calatorá a nuestro lado, eran simples aficionados. Y el maletero del coche iba hasta arriba.






Solemos reirnos de nosotros mismos, porque vamos con media casa a cuestas, pero por más que intentemos aligerar y llevar lo imprescindible, nunca lo logramos.





Eso sí, una vez allí agradeces tener a mano las cosas que necesitas y con unas temperaturas, frescas, pero agradables dimos por inaugurada la temporada invernal.






Teverga estaba precioso vestido de colores otoñales y muy animado con las jornadas gastronómicas dedicadas al  Pote de berzas y el picadillo






Y hasta la perra de los vecinos se apuntó a enseñarnos sus cachorros para salir en el blog 





Nota: Que conste que los zapatos salieron limpios de casa, pero la vida de campo no siempre permite ir impecable. 

Fotos: Juliá Herrero.


Abrigo: Zara.
Vestido: Zara.
Zapatos: Zara.
Pañuelo: Amicci.
Bolso: Bridas Vintage (rescatado del baúl de los recuerdos, tiene por lo menos veinte años)