lunes, 30 de septiembre de 2013

Derivados lácteos



Aunque el nombre del título suene a entrada gastronómica o posiblemente nutricional, el contenido no va a tener que ver demasiado con la comida, sino con su color.





Hace muchos, muchos años… estoy hablando de cuando era una adolescente, recuerdo que una tarde me encontraba aburrida en casa de mis tías y no tenía gran cosa que leer a mano con lo que me cogí la última entrega de la colección de arte que estaban haciendo.




Estaba dedicada a Van Gogh.




Tengo que confesar que por aquel entonces, me parecía un pintor extraño que hacía cosas con pinta de dibujos infantiles y no entendía cómo podía gustarle tanto a la gente.




No sé quien era el autor del capítulo, ni siquiera recuerdo la colección, pero sí recuerdo que su relato sobre la vida de Vincent, me encantó y a partir de ahí me gustaron sus cuadros.




Explicaba sus dificultades, cómo nadie lo comprendía y cómo su hermano Theo con una abnegación increíble lo cuidó y regaló a la humanidad  la mejor parte de su obra pictórica.




Comentando, a propósito de esa incomprensión, que el artista había hecho un retrato de su habitación, empezó a describir el cuarto y allí vi, por primera vez, referirse a la mantequilla como un color.




Ahora que las tonalidades cambian de nombre – al menos en moda- con cada estación y colección, no nos parece chocante.





Pero en un momento en que apenas existían referencias que acompañaran a los colores, y dejando a salvo el azul que en eso era pionero y lo mismo era cielo, que marino, azulete o turquesa y poco más, lo de asociar el blanco a la mantequilla me encantó.




Por mi cuenta he ido añadiendo derivados de la leche porque la nata montada tiene un tono parecido.
Y el kéfir, alguna variedad de yogur, más de un queso, el helado mantecado, los batidos… tienen  también ese mismo color blanco roto que hoy llevo en la ropa y que da origen al título.





Que es un color que me encanta, no sorprende a nadie que lleve tiempo viendo este blog, porque debo aburrir de tanto como lo repito.




 Y que cada vez que veo una prenda de ese tono, me tengo que frenar para no llevarla a casa, en una lucha conmigo misma que no siempre gano, tampoco.





Por eso ver este conjunto en la campaña de Zara y quererlo fue todo uno.  Y esta vez ni siquiera intenté contenerme.  




Fotos: Julián Herrero.


Falda: Zara.
Jersey: Zara.
Zapatos: Zara.
Bolso: Zara

sábado, 28 de septiembre de 2013

Retomando los Truquis


Hoy retomamos sábado con truqui.
Los dos últimos estuve muy ocupada y no me dio tiempo a preparar entrada con lo que la sección quedó desierta y posiblemente pase a ocupar otro día porque los fines de semana se me hace cuesta arriba ocuparme de las tareas habituales y del blog a la vez con lo que muchas veces dejo comentarios sin contestar y apenas hago caso.





Todavía no decidí cómo van a ser los cambios, así que mientras me decido y no os enseño un “ truqui” que me comentó mi amiga Lola y que me pareció estupendo.




Cuando tenemos unas medias hasta la cintura, tipo panti y se nos estropeen o tengan una carrera. En lugar de tirarlas podemos cortar la parte de arriba y usarlas como braguitas.





Suelen sentar muy bien y permiten llevar faldas ajustadas o vestidos de punto de esos que aunque sean flojos marcan todas las costuras de la ropa interior.






A mí, al menos, no me puede dar más rabia y para tiempos de crisis, nunca está de más reciclar .  




jueves, 26 de septiembre de 2013

Teverga, pueblo ejemplar. Premios Príncipe de Asturias 2013

Hay sitios que guardan una relación especial con nosotros y ni siquiera nos planteamos la razón por la que nos gustan.
Son nuestros, forman parte de nuestros recuerdos y nos parecen tan habituales que sólo cuando alguien de fuera nos los menciona, nos damos cuenta de lo bonitos que son.





Algo de eso me ha pasado a mí con Teverga. Cuando lo nombraron  pueblo ejemplar de Asturias de este año,   me puse a pensar en ello y me dí cuenta de que más allá de mis raíces el paisaje es tan impresionante que sólo alguien a quien no le guste en absoluto la montaña puede quedar indiferente.





Rodeado por puertos de montaña – Ventana, San Lorenzo, Marabio- con una calzada romana llamada el Camín Real de la Mesa, integrada  en el Parque Natural de las Ubiñas, cada pueblo del concejo –nada menos que cuarenta y cinco- tiene algo peculiar que lo hace encantador.




Algunos están en la altura y parecen contonearse, tendidos sobre la falda de una montaña, como la Villa de Sub,  o La Focella.

Otros también presumen de altura y se cuelgan de una ladera como Taja, Barrio, Carrea, Sobrevilla, Fresnedo, Páramo.

  A última hora de la tarde bebiéndose los rayos de sol que quedan, parecen decirle a la inmensa mole de Peña Sobia: Por mucho que nos quieras achantar, seguimos aquí, no lo olvides.  




Los hay que parecen tener vergüenza a mostrarse y se esconden en medio de un bosque como Coañana, Cuña o Llamas.




Y los más señoritos se quedan en el Valle, disfrutando de la cercanía del Río Trubia: San Salvador, Riello, Las vegas, San Martín, Entrago…




La mayoría de ellos forman parte de mis recuerdos más queridos.
Tardes tranquilas en el patio de la casa familiar, acompañada por la presencia umbría del castañeo y las siluetas lejanas de Peña Viguera, Peña Sobia o San Juan, como si estuviera en una especie de fuerte protegido.





Espectáculos impresionantes como las tormentas cayendo en medio del bosque.
Truenos que retumban, rayos  que iluminan una atmósfera tan gris que casi parece negra, el aire cargado de humedad…
Verlo desde un corredor y más si es en pleno verano con ese olor característico de la tierra mojada, pone los pelos de punta.




Paseos por el bosque, mañanas de invierno, en plena Navidad, pegada a los cristales de la galería viendo caer los copos de nieve, tardes de otoño junto a la chimenea, escuchando como el viento sacude las copas de los árboles y las castañas se caen al suelo.




Semanas Santas en abril con los cerezos  cargados de flores blancas  y los ciruelos japoneses rivalizando con las suyas en rosa fuerte casi anaranjado.

Anocheceres de primavera con los brotes verdes saturando el ambiente y el rumor del río, con más agua que nunca, que tropieza en las piedras.




Si no lo conocéis os lo recomiendo porque de verdad que merece la pena una visita.

 Y por si os apetece leer un artículo estupendo podéis entrar en el siguiente enlace 



http://www.ocholeguas.com/2010/01/21/espana/1264101383.html?pestana=1



Esta vez las fotos son mías y no tienen la calidad de las de Julián, pero si clickais en cada una se hacen grandes y os hacéis una idea más aproximada.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Cuerpo Diplomático



Hay figuras que durante años se mantuvieron instaladas en el imaginario popular y que se han ido en parte perdiendo





La televisión y los medios de comunicación nos han ido acercando a la realidad y prácticamente las han hecho desaparecer.



Sin duda, una de las más idealizadas y ensalzadas fuera la del diplomático.



Puede que el cine tuviera algo que ver, o puede que las dificultades inherentes al acceso a la carrera se encargaran durante tiempo de hacer una selección.





El caso es que, al menos en mi infancia, el mencionar a un diplomático llevaba sin defecto a imaginar un señor de mediana edad, pero con aspecto juvenil y toda la pinta de un galán de cine.




Cary Grant, parecía el prototipo de embajador cargado de encanto y capacidad para solucionar el problema más complicado.



Según fuera el asunto, podía servir también James Stewart o Gregory Peck.






Y si lo preferimos en versión española Alberto Closas en aquella muchachita de Valladolid servía de modelo perfecto.





Supongo que la asociación de ideas no era sólo en España, pero lo que está claro es que siempre conllevaba la figura de un hombre con buena planta y perfectamente trajeado.




No en vano debía protagonizar bailes fastuosos y rodearse de mujeres impresionantes.





Y puestos ya a verlo en plan trabajador, tenía que ser tras una impecable mesa de despacho de estilo inglés dando órdenes a cualquier miembro del personal.



Confieso que tardé mucho en darme cuenta de que no es oro todo lo que reluce  y que tras esas fiestas y esa apariencia superficial, había un trabajo duro y complicado.


Que no es en absoluto fácil transmitir de forma clara, ideas  y formas de funcionar que no tienen nada que ver con las del lugar donde tenga que ejercer.





Que la diplomacia, precisamente reside en el arte de saber decir las cosas y conseguir los resultados, sin que la otra parte se sienta invadida, ni manipulada.



Aquello de que cuando un diplomático te dice que sí, quiere decir quizá, cuando te dice quizá quiere decir no y si te dice no, no es buen diplomático, no cabe duda de que es una exageración, pero da una idea de que hace falta ser muy bueno para manejar conceptos y formas de relación.






Hoy ya no asociamos la diplomacia a los hombres, ni siquiera sé, si la carrera, mantiene ese halo de prestigio que tuvo durante años.




Pero  es seguro que  el origen del nombre de la tela del vestido que llevo en las fotos, tiene mucho que ver con la imagen de la que hablaba al principio.



Aunque, es  más que evidente que, con el corte que tiene y la abertura que lleva delante, no iba a tener un buen porvenir si pensara dedicarme a algo parecido.  


 Fotos: Julián Herrero.
Vestido: Zara.
Zapatos: Zara.
Collar y pulsera: Primark.
Bolso: Chanel.



viernes, 20 de septiembre de 2013

Recordando La guerra de las Galaxias




Leia Organa Solo, había dejado atrás sus preocupaciones, las guerras y los compromisos del Imperio.





Pese a su condición de princesa de Alderaan y olvidando por un momento la orden Jedi, se había marchado a la tierra para ordenar sus ideas.







Proteger el Imperio, mantener el espíritu de los Jedi y dejar que la fuerza siguiera reinando, a veces le parecía una tarea demasiado ardua.






Se sentía un poco cansada de tanta lucha y prefería liberar su mente.






Por eso había  venido  a un lugar  tan lejano a su galaxia. 
Había adoptado una forma totalmente humana, se había vestido como las mujeres del planeta y se movía con los mismos aires que creía que lo harían ellas.





En una zona desierta y aparentemente abandonada, se limitaba a andar y pensar.







El tiempo iba pasando, los acontecimientos de su vida habían dejado en ella huellas indelebles y sentía que su vida estaba plena, que las nuevas generaciones irían ocupando su lugar y que la historia correría su curso.






Se sentía satisfecha de su papel.  Los cargos ostentados, las batallas ganadas, el triunfo de los Jedi, la jefatura del Estado en la nueva República, eran hitos que la enorgullecían y le otorgaban sentido.

Pero también el cuidado de su familia.






Tener que ocuparse de su nieta Allana, a la muerte de su hijo Jacen, cuando éste se pasó al lado oscuro de la fuerza y tuvo que ser destruido una vez convertido en Caedus, había llenado estos últimos años en que aún se sentía joven.






La brisa de la mañana, jugando con la falda de tablas que llevaba puesta, le recordaba los entrenamientos, cuando se preparaba para ser caballero Jedi.




























Hacía falta empuñar la espada láser y concentrarse en los movimientos.






Saba Sebatyne, su maestra Jedi, era inflexible y siempre le decía que debía recordar que la fuerza estaba detrás y en medio, para no permitir que la inteligencia de los del lado oscuro encontrara un punto flaco.





Todo parecía muy lejano bajo la tibia caricia del sol de otoño. Incluso el lado oscuro, con cuyos colores iba vestida, era en ese momento un recuerdo débil al que no quería prestar atención.






Quizá por eso apreciaba casi con gusto, la sensación extraña de aquel cuerpo de neopreno, a la vez rígido y cómodo que componía la parte de arriba de su indumentaria.





Le resultaba agradable su tacto y le encantaba que a pesar de su aspecto acartonado y galáctico, fuera blando, y permitiera a su cuerpo moverse con total libertad.






Y el contraste con la falda, tan propia de las mujeres de la tierra, y los tacones finos que le daban un aspecto femenino y frágil, le resultaba divertido y encantador.






Definitivamente, la Tierra era un planeta con efectos benéficos y ella los iba a aprovechar.









Nota: He tomado prestado el personaje de esta princesa, hermana de Luke Skywalker, y cuyas aventuras conozco sólo de referencia, porque con el cuerpo negro que me compré. En una mañana en que el hombre del tiempo se equivocó y en lugar de la lluvia y el frío que pronosticaba, lucía un sol radiante, me sentía del todo galáctica.







El neopreno es un tejido extraño para ropa de calle, pero confieso que cuando lo vi sobre la maniquí, me pareció super estiloso.
 Y Paz, la encargada del Zara de Calle Pelayo, terminó de convencerme para que me lo llevara.





Julián opina que no estoy en absoluto femenina y que me hace unos bultos rarísimos. 

Viendo las fotos tengo que darle la razón, pero, con todo, confieso que me sigue gustando. 

Servidumbres de la moda




 
Fotos: Julián Herrero.


Falda:Zara.
Cuerpo neopreno: Zara.
Zapatos azul marino: Zara.
Collar: Sfera.
Bolso: Cábala (Oviedo)