martes, 30 de julio de 2013

Verano en la ciudad


Rayas,rayas, rayas.
Tablas,tablas,tablas.
Como si  fuera a jugar.



Estos días de atrás el tiempo había refrescado y con mi jersey nuevo me sentía como una niña.





Me parecía que en cualquier momento podía empezar a saltar sobre el suelo,
en una especie de cascayo dibujado en mi imaginación.
Una,dos y tres rayas horizontales y espaciadas.
Cuatro y cinco verticales y largas para un paso gigantesco,
de nuevo sobre un sólo pie en el seis horizontal,
y de un salto final los dos pies bien asentados sobre la línea divisoria entre el siete y el ocho.






Ligera como el viento,
alegre como un cascabel





Qué cómodo tener las manos sueltas.
Ya me había olvidado de lo delicioso que es llevar una mochila a la espalda.





Con mis francesitas en los pies y faldita corta siento que la ciudad está a mis pies.





Y camino y recorro el muro, contemplo el mar,
me meto por las callejas,
me dejo llevar por el bullicio y la animación de la ciudad de veraneo.




Estos últimos años, mis veranos se dividen entre la ciudad y el campo y los dos me gustan por igual.





La ciudad se vuelve en esta época mucho más amable, con rostros diferentes a los habituales, con actividades distintas y con sus calles más transitables.





A pesar de las ganas de vacaciones de los que aún no las tienen, el ambiente es relajado y las terrazas y heladerías se llenan de clientes que quieren disfrutar de las buenas temperaturas.




En Gijón, pasa lo contrario. Al ser un sitio de veraneo, las calles están llenas y la playa funciona como un imán potente que atrae a propios y extraños.





Turistas, con aspecto diferente, estudiantes en vacaciones que cargan con su bolsa de playa o su  tabla de surf, amas de casa, padres con sus niños, jubilados que se pasean encantados,  todos confluyen en el paseo  disfrutando del aire del mar, de la vista de las olas, de la buena temperatura.




Los parques están llenos, las calles bullen de animación, y la mezcla de gente de todo tipo entretiene con solo mirarla.



















Por las tardes la temperatura refresca y no apetece quedar en casa, así que aprovechamos para hacer fotos mezclados con todos los que sienten que el verano es un regalo para los sentidos.







Falda: Zara.(verano 2012)
Jersey: Zara.
Francesitas: Blanco.
Pulseras: Stradivarius.
Mochila: Mercadillo.

sábado, 27 de julio de 2013

" A la yerba"

Veo llegar hasta mí a Sancho, fiel escudero de Don Quijote, con su andar trabajoso y un aire un tanto mohíno. Diríase que quiere algo, pero no sabe bien cómo empezar.
- Buenos días, le saludo. ¿Cómo van las cosas por ahí?




- Muy buenos días tenga vuestra merced. Las cosas siguen su curso y mi señor se encuentra bien, a Dios gracias.

Viendo su gesto inquieto y su mirada asustada, le pregunto.
- ¿Y qué te trae por aquí?
- Pues verá vuestra merced.
Sancho, que se ha descubierto para hablar conmigo, empieza a dar vueltas entre las manos a su gorro de labriego en un ademán nervioso y expresivo.


- Díme, lo animo.
- Es que hasta la casa de mi Señor, han llegado noticias de que teníais intención de publicar en vuestro afamado blog unas fotografías trabajando en el campo y venía a advertiros de que no debéis hacerlo.



- No te preocupes Sancho, ni mi blog es tan afamado como tú dices, ni creo que publicar unas pocas fotos recogiendo la hierba del “prao” sea cosa tan grave.
 - Mire, mi señora, que habéis conseguido una fama y que a estas alturas deberíais saber, cuan tornadiza y fácil de perder es dicha condición.



- Con vuestros elegantes ropajes y vuestras conocidas alzas, las gentes que acuden a ese lugar que llamáis blog y que tiene pretensiones de alcanzar el marquesado, siquiera sea por su nombre, os creen una mujer de alcurnia.
Y sabido es que las damas que alcanzan semejante distinción, no se dignan a tomar entre sus manos instrumentos de campo, ni mucho menos a dejarse retratar con ellos.
No debéis publicar esas fotos. Vos sabéis el afecto que os profesamos tanto mi amo como yo, y que en este consejo no hay sino buena intención y ánimo de velar por vuestra reputación.


Sancho, que seguramente temía una reacción airada por mi parte, se extraña de mi cara sonriente y de mi gesto tranquilo, no las tiene todas consigo y continúa dando vueltas a su gorra mientras inicia un gesto de despedida.



- Si no manda nada vuestra merced, he de marchar, aún me quedan varios recados por hacer de mi amo y el tiempo apremia.
Pensad lo que os dije.



- Te prometo que lo pensaré, Sancho, dile a tu Señor que las cosas han cambiado y que las mujeres de ahora poco tenemos que ver con las damas de antes.
Y que no se preocupe porque los seguidores de este blog son fieles y no se van a escandalizar por verme sin arreglar.


      - Así, lo haré, mi señora.



Lo veo marchar montado en su borrico y hago caso omiso de sus recomendaciones. 
Un poco de humor después de unos días tan tristes ayudará a levantar la moral y a pesar de que con mi ropa de faena no estoy precisamente guapa, las fotos me parecieron divertidas, así que os las enseño con la esperanza de que os riáis un poco.





jueves, 25 de julio de 2013

Tragedia

Este amanecer no ha sido limpio en Galicia.
Por más que el sol quisiera iluminar Santiago y recordar la fiesta del Apostol, la consternación y el dolor se han extendido a toda la población.
Algo tan poco habitual como el descarrilamiento de un tren lleno de gente, nos ha sacudido con la fuerza de un ciclón.





Hoy, todos nos sentimos gallegos, todos tenemos la sensación de que cualquiera de los nuestros podría viajar en ese tren, cargado de ilusiones y deseando destruir la morriña de su tierra.




Hoy desearíamos estar cerca de todos los que a la tragedia de la pérdida suman la desgracia de la incertidumbre.




Hoy hemos vuelto a rezar y a tratar de hacer llegar como sea un poco de calor y consuelo a tantos como están sufriendo.




Hoy nos gustaría fundirnos en un inmenso abrazo con los que sufren, con los que no saben aún, con los que van de un lado a otro llorando bajito porque no saben si tienen que hacerlo en alto.





A todos ellos mi cariño y el de este blog. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Mi tía Fe


Mi tía Fe había nacido en 1926. Por eso cuando a los cuatro años tuvo una meningitis, logró salvarse, pero la mitad de su cerebro se quedó paralizado con lo que nunca dejó de ser una niña.





Durante muchos años vivió junto con sus hermanas solteras en la casa familiar donde no tardó en convertirse en la reina y dueña absoluta.




Le bastaba media cabeza para saber perfectamente lo que tenia que hacer y la tecla que tenía que tocar para que el resto bailáramos al son que ella quería.
Unas lágrimas a tiempo, una rabieta o un tono de voz lastimero conseguían mucho más que el mejor de los razonamientos y ella lo sabía.



Pese a que nosotros, éramos sus sobrinos y lógicamente, íbamos creciendo. Ella se fue adaptando y consiguiendo más y más privilegios a los que nunca quiso renunciar.




Uno de ellos, quizá el mayor, era tener a su entera disposición, todo el piso alto donde estaba el desván, que ella llamaba su casita.





En la galería, guardaba una colección de muñecos que iban desde la Gisela y el Juanín de cuando eran pequeñas, a todos los "pepones" que le iban regalando.






Casi no se podía entrar de cantidad de cosas y trastos que allí había acumulado después de tantos años.
Pero ella estaba feliz y  se encerraba cada dos por tres a jugar a las mamás.



Cuando éramos pequeños nos encantaba hacernos los remolones en la cama y llamarla para que nos viniera a visitar.
Fe, ven, cuéntanos cuando veníais de Osuna.
Mi abuelo estaba allí destinado, pero los veranos eran sagrados y toda la familia se subía al tren en Sevilla y viajaban por la noche hasta Madrid y de allí a Asturias.




Ella no se cansaba jamás de repetirnos aquellas odiseas en los años cuarenta.
Siete hermanos, con el equipaje para todo un verano guardado en baúles y el jaleo correspondiente. Era todo un acontecimiento y a pesar del paso de los años, le seguía pareciendo normal vernos a los tres pendientes de sus palabras.




Se acordaba perfectamente de todas las anécdotas y se reía sola contando los apuros de una de las chicas que llevaba escondido en una cesta un pollo vivo que le habían regalado el día antes. Parece ser que al amanecer al pobre animal no se le ocurrió más que ponerse a cantar y el revisor acudió furioso al vagón donde dormían para poner orden.



Con el tiempo, la artrosis le impidió seguir subiendo a su casita y nunca llegó a enterarse de que la habíamos cambiado.




Parte de las fotos de esta entrada están hechas en su galería y con este vestido y las sandalias estilo años cuarenta, tengo la impresión de haber retrocedido en el tiempo y haberme vuelto a encontrar con su recuerdo.







Vestido: Zara
Sandalias: Zara

martes, 23 de julio de 2013

Del Pozo


Con la llegada del verano y el buen tiempo parece que el tiempo hubiera encogido y las tareas se multiplicaran como por arte de magia.





Cada mañana me levanto con el firme propósito de actualizar el blog, pero siempre surge alguna complicación, un asunto urgente que hay que atender o un compromiso que no puedo dejar y los días pasan casi sin darme cuenta.






Julián también está liado y las pocas fotos que tenemos hechas, se quedan en la cámara por falta de un momento para descargarlas. 

Por eso esta entrada comienza con mis disculpas y no tiene nada que ver conmigo.





Bueno, un poco sí porque a pesar de que la entrada va dedicada por completo a la firma Del Pozo, no es algo que me resulte ajeno.

El actual dueño de la casa, Pedro Trolez, forma parte de mis recuerdos desde la infancia. Nuestras abuelas maternas eran primas y su madre, María Isabel, siempre se llevó muy bien con mi madre y mis tías.





Por esa razón  todos los veranos su familia en pleno venía a visitarnos a Teverga y su llegada era una fiesta.
Siempre cargados de regalos, mi primer contacto con el mundo del lujo fue a través suyo.





Las barras de labios, las pinturas de uñas y los  perfumes de Dior que nos traía eran verdaderos tesoros en un momento en que la alta perfumería aun no se había democratizado y estaba por completo fuera de mis posibilidades.





Los negocios son los negocios y en la actualidad, tras fundar Perfumes y Diseño a la muerte de su padre, Pedro dejó la anterior empresa y se estableció por su cuenta.






La última vez que lo ví, estaba pendiente de la salud de su colaborador Jesús del Pozo, que murió pocos días después.  De nuevo otra muerte marca su trayectoria y su empresa se hace cargo de la casa de Alta Costura que pasa a llamarse Del Pozo.






Leer su triufo, encontrarme con que su diseñador Josep Font fue uno de los invitados a la Gala Met, y que Lauren Santo Domingo está entusiasmada con su ropa, me alegra infinitamente.






Se trata de prendas hechas íntegramente en España y cosidas con el mimo y el cuidado con que se hacían antes las cosas. En una entrevista que le hicieron no hace mucho Josep Font decía que hacía la ropa para mujeres sensuales no sexuales y me gusta la idea.




Hay algo suave, dulce y delicado en la forma de presentar sus creaciones y el vídeo de su último desfile en Nueva York es una verdadera delicia.




Desde aquí me uno a todas las felicitaciones que está recibiendo. 


Saber que la moda española triunfa fuera de nuestras fronteras es siempre una buena noticia y aunque nunca llegue a comprarme nada suyo porque mi presupuesto no es tan alto, me alegro en el alma de que las cosas le vayan bien a alguien que me resulta cercano.