lunes, 29 de octubre de 2012

Granate




Un  pintor posiblemente hablaría de color guinda con matiz granate. Y una blogger de brugundy o de oxblood, pero todos se  iban a referir al mismo tono.
Es una variedad del rojo que tiene mucho que ver con el vino tinto. Borgoña, Burdeos, o también Rioja o Ribera de Duero.


Rojo oscuro, pero vibrante, un tono que evoca olores y sabores.
Con esos nombres y expresiones tan especiales que usan los catadores de vino: “Una buena botella de Cabernet Sauvignon debe mezclar notas de hierbas con frutas negras y cassis. Puede ser que haya notas de frambuesa, cereza negra, ciruela y pasas, y pimiento, pimienta y menta.
Merlots pueden tener predominantemente aromas de frutas y ofrecer una mezcla de fruta y la madera. Pueden tener aromas herbáceos, además de notas de bayas oscuras”
 Cuando hablan de colores los describen como muy intensos rojo oscuro, rubí, con notas violáceas que viran al ladrillo con el tiempo.

Me encanta verlos frente a las copas que les acaban de llenar. Meciendo de forma suave y cuidadosa el contenido, apreciando el olor que desprende, paladeando los pequeños sorbos que empiezan a dar, distinguiendo los matices y sintiendo como todos los sentidos participan en ese ritual increíble de reconocer todo lo que hay detrás de ese líquido que alguien llamó néctar de Dioses.
Granate suena también a granadas en sazón con sus granos brillantes agrupados unos junto a otros en cada mitad de la fruta, bayas que mezclan con ensaladas para iluminarlas y dotarlas de un sabor entre ácido y suave.
A cerezas oscuras, a guindas que no se atreven a vestirse con los rojos vibrantes de sus hermanas, pero que se animan con los brillos y los reflejos. Que nos dejan un sabor dulce y una sensación agradable de pulpa suave y deliciosa.
Rojo carmesí de las enredaderas  de hoja caduca, que visten algunas paredes en las tardes otoñales arrancándole brillos de fuego a los últimos rayos de sol.

Ahora que los días se han acortado definitivamente, ahora que todo resquicio del verano se ha diluido en una especie de despedida final. Vestirse de granate, anima a sentirse viva, cálida y fuerte para enfrentar la rudeza del invierno que se avecina  


domingo, 28 de octubre de 2012

Al pelo




Eso es lo que hubiera dicho mi madre con el día de ayer.




Hacía frío y llovía con ganas. Con uno de esos chubascos mezclados con viento racheado, contra los que no sirven paraguas, ni gorros porque te pongas lo que te pongas te empapas.




Queríamos estrenar la ropa nueva que habíamos comprado para la temporada, estábamos hartos de esos días en que amanece y oscurece con un frío de cuidado, pero a mediodía te puedes morir de calor.




Al menos eso era lo que se leía en casi todos los blogs de moda.
Quejas y más quejas sobre un tiempo que no era el que correspondía y que nos tenía a todos un poco desorientados.






Pero cuando invocamos a los elementos, no es como cuando nos limitamos a expresar un deseo.







Si algo los caracteriza, es precisamente la falta de medida, el desorden, la desproporción que últimamente parece todavía mayor y tan pronto nos azota con un temporal, como nos regala días de sol y bonanza aunque el otoño esté avanzado.






Y claro, las peticiones de frío y temporal- de todas las que se compraron Hunter nuevas – llegaron al cielo y el cielo nos respondió:
-¿No queríais mal tiempo? Pues ahí os va.

Tiempo otoñal y desapacible, que solo invitaba a quedarse en casa.




Ya que estaba en casa, decidí volver a hacer prácticas con la cámara y preparar bodegones  con sabor otoñal.
Como nos estaba al pelo, los adorné con mis prendedores favoritos.

Resultan raros los “bichos” y las flores de swarovski entre las castañas y el musgo, pero son lo que son y sobre mi melena oscura destacan y le dan un aspecto arreglado que contrasta con la sencillez del recogido en cola de caballo.






viernes, 26 de octubre de 2012

Teorema




Hay días que me levanto con la mente atrapada, que una preocupación, una idea o un proyecto, llenan mi cabeza y se apropian del día.

Haga lo que haga, todo tiene como telón de fondo esa especie de insistencia machacona que a veces se apodera de  nosotros. Como cuando se te pega una canción y no hay  forma de dejar de tararearla.

Me pongo con lo que tengo que hacer, porque la vida no se detiene, y sigo con las actividades, pero la cabeza no para…


Tengo la sensación de que debo enunciar un teorema, encontrar una solución para el problema que se planteó, definir con claridad  o por lo menos aclarar mis ideas para que tengan un orden.


Y por más que me esfuerzo en concentrarme en otra cosa,  con nada que me descuide, me encuentro de nuevo enfrascada en mi teorema, dale que te pego.





Es como si el resto del mundo no existiera.
 No logro concentrarme, no logro relajarme y no me entero de lo que ocurre a mi alrededor más que de pasada.







Todo parece estar en segundo plano, como si se tratase de una película en la que soy la protagonista y  actriz principal, dentro de un guión escrito por otro.






Algo de eso me pasó el día que hicimos estas fotos.  Tenía la cabeza en otra parte y por más que me esforzaba en sonreír para tratar de  hacer juego con el brillo del pantalón y el color vibrante del jersey, me sentía paliducha y descolorida como el bolso y los zapatos.





Bueno, algo es algo, y por lo menos, no desentonaba con todo lo que llevaba.
¿A vosotros también os pasa?

martes, 23 de octubre de 2012

Julián


Esto es una presentación.
- Aquí Julián.
- Aquí los seguidores del blog.

-      Encantado, Marta.

-      Encantado, María.

-      Encantado, Patricia.

-      Encantado, Susana.

-      Encantado, Yoli-Lo.

-      Encantado Gema.

-      Encantado Trini.

-      Encantado, Carmen.

-      Encantado, Rose.

-      Encantado, Sinetiquetar.

-      Encantado, Cool Vanity.

-      Encantado, Belén.

-      Encantado, Nira.

-      Encantado, Gracia.

-      Encantado, Gema.

-      Encantado, Mónica.

-      ….

Y así hasta los doscientos nombres, muchos de los cuales, ni siquiera conozco, que pasan a diario por “ el capricho…”





Ya era hora de que conocierais a la otra mitad de este blog.






Todos sabéis que las fotografías son obra suya, pero quizá no sea tan evidente que las ideas muchas veces también lo son, que es quien elige los escenarios y quien pauta un poco las entradas al tener que adaptarlas a unos horarios que no siempre coinciden.






¡Qué deciros de Julián!
Pienso en él y se me ilumina la cara. Los ojos me brillan, aparece una sonrisa y me digo: es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.
Pero claro está, no soy del todo imparcial. No puedo serlo porque soy parte interesada y lo miro desde ahí.






En muchísimas cosas es mi polo opuesto: Tiene mucha paciencia cuando yo soy un rabo de lagartija; es muy sensato cuando yo soy una soñadora; es muy trabajador cuando yo sacaría nota en un master sobre vagancia; tiene un gran sentido del humor, cuando lo mío es el sentido trágico de la vida.




 Pero, como se dice ahora, tenemos complicidad.
Y tendríais que vernos a la hora de preparar las entradas para el blog.
La mayor parte de las veces él está en su casa y yo en la mía con lo que teléfono en mano y con el ordenador  enfrente, empezamos a seleccionar fotos.
-      ¿Qué te parece esta?
-      No sé, me veo un poco rara…
Y empieza a reírse porque ese día se le ocurrió darle la vuelta a una imagen o ponerle un tono subido, cuando a mí me gustan muy naturales.
-      Esa no puede ser que voy a hablar de la mar y los peces y no pega nada, a ver ¿esta otra?




Lo suyo es el blanco y negro y si la foto tiene trozo de cielo que sea atormentado y lleno de nubes.

Es él quien ha elegido las que acompañan esta entrada, son parte de sus experimentos.





Así poco a poco, entre mis ideas, sus fotos y sus consejos, vamos haciendo del blog una realidad tangible. Una realidad que cada día compartimos con más gente y que nos hace felices.

Mil gracias a todos los que, con vuestras visitas, hacéis posible que siga adelante

domingo, 21 de octubre de 2012

Manualidades



Cuando estudiaba en el Colegio, una de las monjas le dijo a mi madre que afortunadamente era una niña estudiosa, porque si tuviera que vivir de lo que hacía con mis manos, sin duda me moriría de hambre.

Semejante predicción, unida a mi efectiva torpeza a la hora de hacer manualidades, me fue desanimando durante muchos años para todo lo que requiriera un mínimo de destreza.




Pero un buen día, me animé a volver a probar y cuál no sería mi sorpresa cuando vi que sin llegar a hacer maravillas, conseguía unos mínimos bastante aceptables.

 Además, me di cuenta de que hacer cosas con las manos me relajaba mucho y al tiempo me permitía seguir pensando.

Así que de vez en cuando me pongo manos a la obra y disfruto de lo lindo.



Esta temporada me dio por la bisutería - nada original porque media España hace lo mismo - pero me hace ilusión enseñar mis “creaciones”




En uno de nuestros primeros viajes a Lisboa vimos los famosos anillos de alambre. Resultaban muy vistosos, pero me parecieron carísimos para lo que eran. Un trozo de alambre de aluminio de colores, enrollado en torno a una piedra o un bola

Ni que decir tiene, que cuando vi por primera vez el alambre en una tienda de abalorios de esas que proliferan por todos lados, me lancé como una posesa a hacer anillos. Los que enseño aquí son los que me quedé, pero regalé montones.





Y tras los anillos, vinieron las pulseras.

Tienen poca más ciencia que comprar cintas, gomas, abalorios o cuero y decidir como los enrollas.  





Y las  de tipo regaliz, se toma la medida, se compran los cierres y el adorno central y toque de pegamento al canto.


  



Con lo collares ya tuve que sudar un poco más. Las cadenas con cordón de seda por el medio parecían tontas de hacer, pero di más vueltas que una noria.

Ahora por arriba, ahora meto el cordón por abajo… ay, no que me equivoqué, que era otra vez por arriba…

La cadena se enrollaba, el cordón no quedaba igual de apretado,…
Vamos, que fue algo más complicadillo, pero haciendo y deshaciendo va la niña aprendiendo.
Y este verano lucía estos dos que os enseño, con pulsera a juego más feliz que una perdiz





Y lo que parecía más fácil que era enhebrar varios hilos en colores de la gama, fue en realidad complicadísimo.

 Tuve que  deshacer  varias veces cada vuelta para que quedaran proporcionadas. Poner y quitar bolitas plateadas. Asegurar las bolas iniciales para que no saliera todo el hilo y lo más difícil, atar el sedal al cierre para que no se soltara.

Al ser de nylon resbala que es un primor con lo que los nudos se deshacen  a las priermas de cambio. Y  quemarlos para que se derritan y queden fijos  exige ser de lo más cuidadoso, porque a nada que te descuides te cargas todo el trabajo.

Pero me quedaron unos collares vistosísimos ¿ verdad?





Nota: Esta vez las fotos son obra mía y por eso no tienen la calidad acostumbrada, pero Julián tenía que trabajar y yo necesito ir fogueándome.

Prometo seguir aplicándome para mejorar

jueves, 18 de octubre de 2012

TAL COMO ÉRAMOS (A TRAVÉS DE LA LENTE DE AQUELLAS CÁMARAS)



A finales de los años 50 del pasado siglo, la fotografía en nuestro país estaba bastante popularizada, en especial de la mano de aquellos fotógrafos ambulantes que era fácil encontrar en los parques de nuestras ciudades.






Los recuerdos que de aquella época nos quedaron fueron aquellas fotos en las que aparecíamos tan serios y firmes , la cosa no era para menos: el fotógrafo decía “quietos un momento” y “ya está”. Luego tomaba nota en una libreta de la dirección donde vivían nuestros padres y después de unos días pasaba a entregar las fotografías por el domicilio. 








 




También había quien tenía un pariente o un amigo de la familia con su propia cámara que se daba cierta maña para el “arte fotográfico”. Era considerado casi un mago, ya que en la época y con los materiales que circulaban por nuestro país, la esperanza de que las fotos llegaran a buen fin era siempre un acto de fe.
Ese estilo de hacer fotografía comenzó a ser más frecuente en la década de los 60.




Eran los años de los “Planes de Desarrollo” y del “seiscientos” como símbolo de progreso económico en España. También fue el tiempo en que se fueron haciendo populares nuestras entrañables “WERLISA” de fabricación nacional, en dura competición con lo que nos llegaba de fuera: aquellos cajoncitos de plástico denominados “instamatic” - sumamente prácticos al no utilizar el “carrete” tradicional -  con que nos inundó la multinacional KODAK.











Claro que ese escenario  tenía sus excepciones y había afortunados como el padre de Curra que se  habían comprado la cámara en Alemania, aprovechando el viaje de luna de miel,  eran la admiración de sus amigos, pero la posesión de una buena cámara no era algo pacífico y traía obligaciones en los actos familiares, dándose por supuesto que con aquel material alemán no podías fallar.   







Durante muchos años, al menos en provincias, la elección de las películas fotográficas se limitaban a los cartuchos de la marca KODAK y a los rollos fotográficos de fabricación nacional NEGRA y VALCA, todos de 100 ASA, nada de modernidades de película de alta sensibilidad. Tal era la cosa, que uno no sabía para que servía el selector de sensibilidad de la cámara, si únicamente podíamos adquirir película de un tipo.










 





Los años 70 con el  apogeo del desarrollismo y la paulatina mejora económica, nos trajeron nuevos formatos con aquellas cámaras “pocket” de cartucho que incluía un diminuto negativo que enviado al laboratorio no aguantaba copias mayores de 7x9 cm. sin resentirse y aparecer borrosas. Eran cámaras más cómodas y practicas para sacar fotografías , no había riesgo de que se “velara el rollo” al sacar el cartucho de la cámara, pero eran un retroceso en cuanto a calidad fotográfica. El resultado final al recogerlas en la tienda solía ser un tanto decepcionante, claro que la mayoría éramos simples usuarios que no formaban parte de la élite de aficionados críticos   y nos conformábamos con los resultados que siempre achacábamos a nuestra impericia, mientras, con tanto revelado los negocios fotográficos iban viento en popa.

















En los 80 y 90,  el mercado fotográfico español, sin llegar al nivel de los países más avanzados, ya estaba bien surtido y las cámaras “réflex” iban ganado poco a poco terreno, los menos pudientes con las ZENIT rusas y las PRACKTICA de Alemania del Este y los más afortunados con sus NIKON o CANON. Así fue como la fotografía fue dejando de ser una aventura incierta y se utilizaban ya películas de todo tipo: blanco y negro, color, diapositivas, infrarroja, de alta o baja sensibilidad…ya no había excusa para no ser creativo.











 





































La continuación de esta historia - la vemos cada día- nos sitúa en el salto a la fotografía digital, con cámaras y aparatos de todo tipo que son capaces de convertir las imágenes en un conjunto de bits formados por números (en Francia con mucho acierto llaman “numérique” a la fotografía digital para distinguirla de la que utilizaba películas con sales de plata que denominan “argentière”). Los resultados de esta proliferación de equipos fotográficos los podemos apreciar hoy a poco que nos demos una vuelta por la red : millones de imágenes de una calidad excepcional cuelgan en internet, para disfrute de quien tenga el interés de verlas y la paciencia de dar con ellas. En los hogares miles de fotografías volcadas en toda clase de soportes, duermen el sueño de los justos hasta que un día se nos ocurre rescatarlas . No obstante,  la impresión general es que la facilidad para obtener hoy gran cantidad de buenas imágenes a bajo coste, hace que estas tengan una vida muy fugaz, la imagen tomada ayer queda ensombrecida por la que acabo de captar hace cinco minutos.

Que nos depara el futuro…?




Nota: Las imágenes pertenecen al álbum personal de Curra. Las fotografías de cámaras que acompañan, son parte de una modesta colección que hemos ido consiguiendo durante treinta años. La mayoría de las piezas fueron rescatadas en los rastros de nuestras ciudades, otras fueron regalos desinteresados de la familia, amigos y conocidos, y algunas compradas hace muchos años y que nos han acompañado en nuestra afición.