miércoles, 30 de mayo de 2012

Rosa pálido



 Cuando las cosas parece que se ponen cuesta arriba y la vida empieza a complicarse,  a veces, para contrastar, me visto de color de rosa



Como haciendo juego con el aire  decandente de la casa, de los muebles antiguos, del terciopelo del sofá,  vestido liso y detalles en dorado




Por mucho que la melancolía se empeñe en colarse en mi interior, trato de alejarla, de quedarme fuera de aislarme de ella.






Sonrío a la vida y la cámara. Busco la serenidad, la dulzura que se esconde en mi interior.




Vestida de rosa pastel, recordando el sabor delicioso de  los dulces de ese color: Los macarrons,  el algodón de azúcar,  el helado de fresa, las  peladillas...






Envuelta en el mismo tono de los manzanos en flor, de las peonías, de las rosas pálidas.






Los niños se visten de azul, las niñas de rosa. Rosa bebé delicado y suave.




No hagáis ruido, ella está soñando…  


domingo, 27 de mayo de 2012

Reflexiones


En la casa de mi padre, me voy a la Sala. Entre los muebles del cuarto donde  se recibían las visitas echo la vista atrás y me doy cuenta de todo el tiempo que ha pasado.




A pesar de que trato de vivir cada día y de no pensar demasiado en la crisis y en toda la incertidumbre que se cierne sobre el mundo occidental, es como si la preocupación y el temor que se palpan en el ambiente hubieran hecho mella en mí.


¿Hacia dónde vamos? ¿Qué nos espera? ¿Es el final  de este tiempo de bienestar?


Preguntas y más preguntas que se agolpan en mi mente.



¿Y yo?





¿Puedo hacer algo para evitar que la Historia siga su rumbo? ¿Puedo intentar que las cosas cambien?




No sé qué hacer, por dónde empezar. Pero no quiero mantenerme al margen, no quiero que otros decidan por mí y no voy a mirar para otro lado.





Quizá convenga empezar por pequeñas cosas, por esos detalles de cuidado y cariño que hacen la vida más fácil a los de alrededor, gestos que no son sólo símbolos,  algo que contribuya a  construir un mundo mejor. 

sábado, 26 de mayo de 2012

Giselle


Hace unos días me invitaron al  Campoamor a ver un ballet. Venía la compañía del Teatro del Kremlin y se representaba Giselle.
Ya se sabe  que en cuestión de ballet clásico los rusos son auténticos maestros, así que me apunté en seguida.
Aquella tarde llovía a mares, los adoquines de la calle brillaban bajo la luz apagada  y los paraguas ponían su nota de color ante el teatro por excelencia de Oviedo.



El hall bullía de gente que llegábamos protestando del tiempo y tratando de evitar que el agua que chorreaban los paraguas mojase todo.



Una vez instaladas en el palco, me asomé a contemplar la magnificencia de la sala. La araña de cristal de roca lanzaba sus destellos refulgentes, el patio de butacas lleno de gente y de colorido prometía una velada agradable.






Se alza el telón, suena la música y aparece Giselle. Hay algo mágico en ese momento en que, tras los consabidos avisos, los murmullos cesan, las luces se apagan y empiezan los primeros compases.



 ¿Qué aparecerá? ¿Me gustará?...
Me emociono un poco. El ballet siempre me trae buenos recuerdos, me transporta muchos años atrás cuando fui por primera vez. A los doce años aquel espectáculo tan lleno de armonía me dejó impactada.
 Ver a los bailarines hacer piruetas, saltar como si las imponentes cabriolas que atraviesan la escena fueran algo natural y fácil, es algo que me atrae y me clava al escenario para no perderme un solo detalle.



El vestuario con sus tules, sus mallas, los terciopelos, los brillos refulgentes y el colorido sin par, llena mis pupilas. Me gusta el contraste con el blanco inmaculado de las faldas y tutús con el rosa pálido de las zapatillas de las bailarinas, con las medias que pegadas a la piel se integran en el conjunto.




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 Me gustó la obra, volver a escuchar los golpes de las zapatillas de los bailarines chocando contra el suelo del escenario, la música que envuelve y transforma, los juegos de luces, y sobre todo el mágico espectáculo de la danza.
Las puntas, los pasos a dos, las figuras...
 La  armonía de los cuerpos en esa elasticidad que los lleva a estirarse, a doblarse a saltar, a mantener el equilbrio sobre un sólo pié...
Me gustó volver a sentir ese cosquilleo de placer que me alegra y me transforma.
A la salida del teatro hacía frío y seguía lloviendo, pero yo llevaba impresos en la retina los movimientos del ballet y el mal tiempo ya no me afectaba.


Las fotos pertenecen a la web oficial del Ayuntamiento de Oviedo y a los distintos ballets que interpretan la obra

Post Data: A petición de Patricia añado un par de fotos para que veáis cómo iba vestida, no son de ese momento, pero sirven para dar una idea




Me encantan los abrigos de verano y este en gris plata me pareció apropiado.
Ese día llevaba zapatos cerrados y no sandalias, pero hoy hace calor y me daba pereza ponerlos  



El vestido tiene unos hilos de plata muy finos que en la foto no salen y que lo convierten en una prenda más de vestir. ¿Os gusta?

jueves, 24 de mayo de 2012

Caperucita



Si el pobre Perrault levantara la cabeza y se encontrara con alguna de las nuevas versiones que en la actualidad se hacen de su Petit Chaperon Rouge, posiblemente se pondría tan triste que decidiría volver de nuevo a la tumba, asustado de lo que han cambiado los tiempos






Porque las caperucitas de ahora se perfuman con Chanel, no se ponen la capa más que si es de Gian Baptista Valli y sólo van a ver a su abuelita si tiene internet en casa








No caminan por el bosque sino que recorren la ciudad. No se dejan engañar por ningún lobo, por taimado y astuto que sea.  Y, si pueden, saquean el armario de su madre para rescatar alguna prenda vintage de esas que no venden en Zara.






Son caperucitas modernas que viajan en avión, conocen medio mundo, se defienden ellas solas y a veces hasta saben artes marciales






Con todo, conservan algo del personaje original. Adoran las cestitas  y las compran de tamaño natural para que les quepa, no solo la merienda de la abuelita, sino el ipad, el neceser y los papeles de la oficina.


 

Cestitas, tipo capazo, que siguen siendo rojas porque tienen que hacer juego con la ropa y porque es el color que las define.




Yo no llego a Caperucita moderna, pero  adoro el rojo y también llevo mi cestita de vez en cuando.

¿Verdad que jugar a los cuentos resulta divertido ?


Nota: Las fotos son del año pasado pero sigo viendo el bolso  y la americana en las tiendas

miércoles, 23 de mayo de 2012

Paseando con calma





  A veces, sin saber por qué, me siento cansada, me apetece olvidarme de
responsabilidades, de preocupaciones, de todas las cosas que tengo pendientes y, si el tiempo lo permite, me voy a pasear




Me pierdo, o realmente más bien me encuentro, entre las viejas piedras de los edificios de mi ciudad.





Con las manos en los bolsillos, sin más bagaje que una prenda de abrigo, vagabundeo por las calles, descubro rincones nuevos.





Miro las cosas como si fuera la primera vez que las viera, todo me llama la atención, todo me parece importante y acogedor.






Me sonrío ante los gorriones que se bajan a coger una miga de pan..
O, de repente, me doy cuenta de que la Iglesia de los Dominicos que tengo delante se construyó extramuros





Y me transporto al Siglo XVI, y me imagino a los poderosos integrantes de la Orden de Predicadores, que posiblemente hubieran querido acoger a los que no habían logrado su sitio en la vieja Vetusta.





Y miro de reojo a la cámara, que parece estar espiando mis pensamientos.
 Y sonrío a quien está detrás que no necesita leerlos, porque ya se los sabe.




martes, 22 de mayo de 2012

Liebster Blog Premio


Esta mañana me he encontrado con la sorpesa del premio " liebster Blog"  que me habían otorgado las integrantres del blog Tu estilo a diario.
Dos chicas  santanderinas Gema y Monica encantadoras y apasionadas del mundo de la moda.
No necesito explicar mi sorpresa, ni tampoco la ilusión que me hizo.
Los premios siempre nos hacen volver a la infancia y nos recuerdan momentos felices así que muchísimas gracias a las dos sois un cielo





Tal y como me cuentan en el correo que me mandan los Premios Liebster (en alemán “favorito”) son una interesante iniciativa destinada a promocionar pequeños blogs, en cuanto al número de visitas se refiere, a través de una cadena de premios simbólicos que los propios bloggers otorgan.


Cada blogger que recibe el premio en reconocimiento a su blog, debe, a su vez, otorgar un nombramiento igual a otros 5 blogs de su elección. Sólo debe cumplir unas simples normas:





1.- Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el blogger que te lo ha otorgado.

En este caso, como ya dije, el blog que me otorga el premio es

http://tuestiloadiario.blogspot.com.es/


2.- Premiar a tus 5 blogs favoritos con la condición de que tengan menos de 200 seguidores y dejarles un comentario en sus entradas para notificarles que han ganado el premio.




3.- Confiar en que continúen la cadena premiando a su vez a sus 5 blogs preferidos.



Los blogs a los que he decidido premiar son los siguientes:






  Mari Tien Blog 


   
http://maritienblog.blogspot.com.es/

My tenida     




http://stylelovely.com/mytenida


Martina´s Wardrobe  

  http://stylelovely.com/martina


Fashion for me        


  http://fashionformebyeli.blogspot.com.es




   I´m not only      

 http://imnotonly.blogspot.com.es/


Como soy novata en estas lides de los blogs y no me manejo muy allá, no tengo ni idea de los seguidores de los blogs que elegí y simplemente me dejé guiar por el estilo de las chicas que los crearon y por mi propia intuición.
Confío en haberlo hecho bien.




Pasaje a la India




En las películas de ambiente colonial que se desarrollaban en la India siempre aparecía la figura de un sirviente fiel y leal que adoraba a su memsahib.


Vestido de blanco con una especie de casaca ajustada, pantalón recto y turbante, perfecto e impoluto. Era un protagonista indispensable.




Casi siempre lo encarnaban actores con buena facha y guapos con ese aire especial de las castas altas de la antigua India.




Cuando me puse mi abrigo nuevo con el pantalón blanco, de inmediato me vino a la mente la imagen de ese personaje entrañable que también asocio a los relatos de Kipling y a parte de mi infancia





Aprovechando que Lagerfeld en su colección crucero de este año hacía una especie de homenaje a la India de los Rajás, me apunté a la tendencia, en una versión con menos pretensiones.







El collar es hindú de verdad – al menos por tal me lo vendieron – y desde que Julián me lo regaló hace dos años, ocupa un lugar entre mis favoritos porque levanta el solito cualquier conjunto apagado o soso.





Y el bolso con asa de bambú tiene mil años, pero también me encanta

domingo, 20 de mayo de 2012

Estilo años cincuenta (Tercera parte de moño italiano)




Mujeres con clase, que sabían de elegancia, de cuidados, de detalles y de acabados perfectos.





Mujeres con peinados complicados, collares de perlas y zapatos de mucho tacón.




Mujeres  que se podían permitir el lujo de serlo, sin tener que luchar cada día por demostrar que además eran unas excelentes profesionales.
Que no les importaba parecer señoras, ni tenían que conservar la eterna juventud.


Por un día, he querido jugar a ser una de esas mujeres, he querido olvidarme de la crisis, de los problemas y de todos los quehaceres diarios, tratando de imitar a Audrey, a las actrices de aquella época, a las protagonistas de Mad Men, a las modelos de Louis Vuitton





Es posible que no haya conseguido esa ilusión y que en lugar de lujo y refinamiento haya terminado pareciéndome a Marge Simpson



O que en  esa mirada  al pasado, recuerde más bien al patético personaje de Julieta Serrano en mujeres al borde de un ataque de nervios.



Pero  entre los preparativos, los comentarios previos con las amigas, el entorno y la propia sesión de fotos, me lo pasé tan bien, resultó tan agradable, que mereció la pena.