viernes, 29 de abril de 2016

Ropa de calidad

Mi madre siempre fue de la teoría de que en cuestión de ropa, era mejor poca y buena, que mucha y mala



La suya era una época en que no había términos medios.
O te gastabas una fortuna en comprar cosas de alta calidad.


O tenías la suerte de saber coser o tener una buena modista.
De lo contrario, estabas condenada a la vulgaridad y al mal gusto.


Ella sostenía que de las cosas buenas nunca te cansas porque incluso cuando envejecen, te siguen sentando bien.


Y que  si te ves guapa y además estás cómoda, siempre estarás encantada.


A mí me parecía que lo que decía era verdad, pero en mi caso su teoría no funcionaba.


Por bonitas que fueran las cosas, a mí me cansaban al cabo del tiempo y si me habían costado un riñón no era plan deshacerme de ellas.


Así que durante años, me las apañé para coger prestado cuando encontraba por los alrededores.


Su ropa, la de mis tías, la de mi hermana…
Todo me venía bien para cambiarme y no repetir más de la cuenta.


Con el paso del tiempo y a pesar de  mi amor incondicional por Zara, no me ha quedado más remedio que darle la razón


Y a pesar de que mis armarios están a rebosar de ropa barata, cuando me encuentro con alguna prenda de épocas más serias, me doy cuenta de que algo tiene el agua cuando la bendicen.


Y si no que se lo digan a este jersey heredado de una de mis cuñadas , que tiene lo menos veinte años y ahí está tan moderno y tan guapo.


Es la justa cuenta para servir de contrapunto a los dorados de la falda plisada y los zapatos – otra tendencia a la que no fui capaz de resistirme. 


Fotos: Julián Herrero.

Jersey: Vintage Cadena La Maglia
Falda: Zara. Similar aquí
Bolso: Zara.Aquí
Zapatos: Zara (Verano 2014)
Collar: Zara (Rebajas)
Pañuelo: Vintage de mi colección 

domingo, 24 de abril de 2016

Medias y calcetines


Lo mío con los calcetines y las medias raya con lo enfermizo.



A pesar de que raras veces me salgo de sota, caballo y rey, últimamente me está tocando lidiar constantemente con mi manía.



Y es que no soporto los  de color carne y tengo una afición desmedida por los gordos de colores,  a juego con el zapato.


Los que seguís el blog a menudo recordaréis de que en más de una entrada me quejaba de mi “patinazo”  a la hora de elegir los calcetines.


Y a pesar de la rabia que me da. Vuelvo a caer en la misma trampa saducea que yo misma me creo, una y otra vez.


Estoy deseando que se implante otra vez la moda de las medias de colores- ya se vio en las pasarelas, pero no en la calle- y que se termine de una vez esa afición a ir en pleno invierno con las piernas desnudas.


Porque lo de encontrar unas medias, y no te digo unos calcetines, de esos que se notan, pero no se ven, a mí se me hace de lo más cuesta arriba.


En unos casos demasiado claras que casi da grima ver esas piernas y esos tobillos de tono lechoso.


En otras tan oscuras que lo de piel canela se queda corto y casi habría que decir piel requemada.


Y siempre poco naturales, cuando no brillantes.


Yo, desde luego, no me apunto a congelarme, por muy de moda que esté. 
Pero es que con determinado tipo de ropa no hay forma de acertar.


Y como me parezca que meto la pata no dejo de mirarme las piernas o los tobillos, pensando que todo el mundo se va a fijar 


Esta vez pasé por alto la cuestión porque como el pantalón es tan largo y ancho, pensé que no se iban a ver.


Pero cuando me senté, ahí salen mis supercalcetines de rayas azules que van genial para los zapatos de cordones con suela blanca, pero con los salón, se dan de tiros.


Es increíble lo que se puede notar un detalle tan pequeño . 


Y la rabia que me da 


Fotos: Julián Herrero

Pantalón: Sfera ( Rebajas)
Collar: Sfera.
Jersey: Zara Aquí
Bolso: Zara.Aquí
Zapatos: Zara Aquí
Gafas: Zara ( verano 2015)



jueves, 14 de abril de 2016

Emulando a las famosas


Hace años, cuando preparaba oposiciones, tenía un compañero que  “ cantaba” temas cuando yo.


Nos llevábamos muy bien porque nos parecíamos mucho. Y disfrutar del rato de tarde que nos tomábamos libre después del preparador, era una de las cosas buenas de la semana.


Lo de opositar es un encierro forzoso, sin ninguna seguridad de que tu esfuerzo va a verse recompensado y el poder contar con personas que estén en tu misma situación anima y ayuda muchísimo.


Pues bien mi amigo, que venía desde un pueblo un poco alejado, parecía el rigor de las desdichas.


Cuando no descarrilaba el tren de feve – que era muy a menudo porque como siempre quería recuperar el retraso se embalaba y con la vía tan estrecha se salía cada dos por tres sin mayores percances-  se había puesto malo.


No había catarro, gripe, virus o infección que pululura por los sitios donde se movía, que él no cogiera.


Y cuando no era él, era su madre, que tenía desprendimientos de retina, o su hermano que había hecho alguna locura.


Siempre tenía algún percance que contar y más de una vez, cuando se retrasaba, me preguntaba qué le habría pasado esta vez.


No es que fuera el clásico “ pupas” a quien todo le parece un mundo y se ahoga en un vaso de agua.


No. Lo suyo era un simple caso de mala suerte.


Cuando me he puesto a escribir el texto para la entrada de hoy y pensaba en contaros que la espalda me ha tenido KO parte de la semana pasada y casi todo lo que va de esta, me acordé de él.


Y me dije: lo suyo era ser el rigor de las desdichas, pero Curra, tú vas camino de ser una profesional de la queja.


Así que no me quejo, sólo me disculpo por no publicar.


Eso sí, cuando me puse la falda, que tenía guardada desde las rebajas a la espera de que mejorara el tiempo, porque el cuerpo es de manga corta, me pregunté:


¿Cómo diablos se las arreglarán las famosas estilo la Jennifer López o la Kim Kardashian para caminar con la ropa tan ceñida.


Porque os aseguro que a pesar de ser bastante menos apretada que las que ellas suelen llevar, lo de dar el paso resultaba de un dificultoso que casi parecía una geisha, a pasitos diminutos.


La cuenta para mí que siempre voy con prisa a todas partes y más que caminar voy a carreras.


Tendré que reservarla para cuando vaya sin ninguna prisa.


  Y será cuestión de encontrar el momento, porque el conjunto me encanta  




Fotos: Julián Herrero



Voy de Zara de pies a cabeza, salvo el bolso que tiene mil años y es de Ángel Reinares 



domingo, 3 de abril de 2016

Astenia primaveral


Cuando dejamos el pediatra, pero aún teníamos pocos años mi madre nos llevaba  todos los años un par de veces al médico a revisar cómo íbamos.


viernes, 25 de marzo de 2016

Guateado




Sus madres y sus abuelas habían visto con una mezcla de admiración y envidia como las señoras a las que servían, usaban la lencería para algo más que un " salto de cama"


Envueltas en las sedas y gasas de sus camisones y batas, aquellas damas del Siglo XIX, se dejaban caer lánguidamente en la chaise longue o el sillón Recamier de turno mientras reclamaban el frasco de sales.


lunes, 14 de marzo de 2016

Ropa con la que te encariñas


Con lo que a mí me gusta cambiarme y lo que disfruto con la ropa nueva, nunca lograba entender cómo no había forma de que mi padre se desprendiera de la ropa vieja.


Aquella chaqueta gris, tan desgastada que más parecía una tela de araña que un tejido de punto, era el amor de sus amores.

jueves, 10 de marzo de 2016

De Terciopelo



Según los vi quedé prendada
Verde muy oscuro, casi negro. Amplios, ligeros, bien sentados.


Con un cuerpo a juego
Y: De terciopelo.